Brent entre Ormuz y OPEC+: el shock geopolítico sostiene el precio, pero la oferta vuelve a dominar la curva
OPEC+ reactivó en abril un aumento de 206.000 barriles diarios mientras la EIA vio a Brent saltar a US4 por el riesgo en Ormuz. Pero la curva de fondo sigue bajista: el organismo estadounidense espera US1 en el segundo trimestre, US0 hacia fin de año y un
El crudo volvió a mostrar que su precio no se explica solo por la oferta y la demanda, sino por la geometría del poder. El Brent pasó de un promedio de US1 por barril el 27 de febrero a US4 el 9 de marzo, según la Short-Term Energy Outlook de la EIA, en medio del inicio de la acción militar en Medio Oriente y del riesgo sobre el Estrecho de Ormuz. Ese salto se produjo después de un febrero que había dejado al Brent en US0,89 por barril en promedio mensual, una base todavía moderada para el nuevo shock. Pero la señal de OPEC+ va en la dirección contraria al impulso geopolítico de corto plazo. El 1 de marzo de 2026, ocho países del bloque anunciaron que reanudarán el unwinding de 1,65 millones de barriles por día de ajustes voluntarios y aplicarán un incremento de 206.000 b/d en abril. La propia comunicación del cartel insiste en un punto clave: el grupo conserva flexibilidad para aumentar, pausar o revertir el proceso si las condiciones cambian. En términos estratégicos, eso significa que la disciplina del productor no desapareció; solo quedó subordinada a la lectura de mercado y al margen político del momento. La EIA interpreta esa tensión de manera clara. Su escenario central para 2026 mantiene un Brent de US1 por barril en el segundo trimestre, pero ya lo ve en US0 en el cuarto trimestre y en US4 en 2027. El motivo no es solo el alivio potencial del riesgo en Ormuz: el organismo prevé que los inventarios mundiales crezcan en promedio 1,9 millones de barriles por día en 2026 y 3,0 millones en 2027, una señal de sobreoferta estructural una vez que se disipe el shock. El World Bank refuerza ese diagnóstico desde otra ventana. En su Commodity Markets Outlook proyecta que los precios globales de commodities caerán 7% en 2025 y 7% en 2026, hasta el nivel más bajo en seis años. La lectura estratégica es simple: el conflicto puede sostener el precio en el corto plazo, pero la tendencia dominante sigue siendo la acumulación de oferta. Si Ormuz se estabiliza, el mercado volverá a mirar inventarios. Si no lo hace, el riesgo premium seguirá inflando el Brent, aunque sobre una base frágil.
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