El gas extra de Vaca Muerta choca con una red que todavía no reasigna toda su capacidad

La reconfiguración del sistema gasífero dejó expuesto un problema operativo muy concreto: las compresoras pendientes del Gasoducto Norte siguen condicionando la capacidad real de transporte. Mientras el país suma más oferta desde Vaca Muerta y amplía el Perito Moreno, la infraestructura aguas abajo todavía no termina de acomodar el nuevo mapa de flujos.
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La reconfiguración del sistema de gas puso en primer plano un dato que en campo vale más que cualquier anuncio: la capacidad no se crea sólo con cañerías nuevas, sino con compresión disponible y rutas efectivamente reasignadas. En ese punto, el Gasoducto Norte sigue mostrando un rezago que ya no es de diseño sino de ejecución.

La base técnica de la obra quedó definida con la Resolución 233/2024, que autorizó la extensión entre La Carlota y Tío Pujio con 122 kilómetros de cañería, 62 kilómetros de loop y adecuaciones en las plantas La Carlota, Tío Pujio, Ferreyra, Deán Funes, Lavalle y Lumbreras. Pero la parte que define el rendimiento real del sistema, la compresión, quedó como el tramo más sensible de toda la reversión.

El 18 de abril de 2026, EconoJournal informó que la adecuación de las plantas compresoras seguía virtualmente paralizada por el conflicto con Esuco y recordó que los plazos originales de entrega se habían ubicado entre marzo y junio de 2025. Ese seguimiento también había mostrado, en septiembre de 2025, avances desparejos: 75,1% en Lavalle, 63,59% en Lumbreras, 27,53% en Deán Funes y 51,15% en Ferreyra. La foto es clara: la obra tiene avances, pero no todavía la continuidad operativa necesaria para liberar toda la capacidad prometida.

El problema se vuelve más relevante cuando se cruza con el objetivo final del proyecto. La meta es llegar a 19 millones de metros cúbicos diarios, frente a los 15 millones habilitados tras la reversión parcial. Son 4 millones de metros cúbicos diarios que siguen dependiendo de equipos y ajustes que no terminan de entrar en servicio.

A eso se suma un contexto de red en movimiento. La Resolución 66/2026 del Ministerio de Economía planteó una reconfiguración del sistema con reasignación de capacidades y rutas, mientras la adjudicación de la ampliación del Gasoducto Perito Moreno agregó una nueva presión sobre la red al sumar 14 millones de metros cúbicos por día adicionales y elevar la capacidad del tramo de 21 a 35 millones. Si esa oferta llega antes que la compresión del Norte, el sistema vuelve a chocar con el mismo límite físico.

La lectura operativa es simple: Vaca Muerta puede seguir sumando gas, pero sin infraestructura de compresión terminada la red no convierte producción en transporte efectivo. Ese es el cuello de botella que define si la reversión del Norte pasa de promesa a capacidad disponible.
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Abordo operaciones de campo, automatización, seguridad y tecnología aplicada con criterio técnico y foco en resultados medibles. Mis notas parten de problemas concretos de ejecución y explican qué herramientas mejoran el desempeño en campo y con qué impacto.
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