ENARGAS cambia el cálculo y el trámite de las obras de expansión de gas

La Resolución 435/2026 reemplazó el régimen de 2009, acortó a 10 años el horizonte de valuación, cambió la fórmula de costos y volvió obligatorio un aplicativo web desde la factibilidad. El efecto práctico será reordenar cómo se presentan, evalúan y aprueban las obras de expansión.
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El 27 de abril de 2026, el Boletín Oficial publicó la Resolución 435/2026 de ENARGAS y cerró un ciclo que venía abierto desde la consulta pública del 21 de octubre de 2025. La norma aprueba una nueva reglamentación para las autorizaciones del artículo 16 de la Ley 24.076 y reemplaza de manera expresa la Resolución I-910/09, el esquema que ordenó durante años la evaluación de las obras de expansión de gas.

La reforma no es solo un cambio de numeración. ENARGAS dice que busca adecuar la evaluación a la realidad económica actual y homogeneizar criterios en todo el país. Para eso introduce tres modificaciones centrales: baja el horizonte de valuación de 35 a 10 años, sustituye los costos medios por costos marginales reales actualizados con una fórmula 50% IPC y 50% IPIM, y vuelve obligatorio un aplicativo web del regulador desde la etapa de factibilidad.

Ese giro apunta a una fricción institucional conocida: proyectos que se traban por criterios de cálculo distintos, documentación heterogénea y expedientes que dependen demasiado del método de cada prestadora. Con el nuevo esquema, ENARGAS intenta pasar de un trámite más artesanal a uno más estandarizado, trazable y comparable. En teoría, eso puede reducir ambigüedades y hacer más previsibles las autorizaciones; en la práctica, también eleva la exigencia inicial porque deja menos margen para formatos dispares o supuestos poco consistentes.

El texto publicado en el Boletín Oficial agrega una transición relevante. Las solicitudes de autorización presentadas antes de la entrada en vigencia siguen hasta su finalización bajo el procedimiento de la Resolución I-910/09. Esa cláusula evita que expedientes en curso cambien de reglas a mitad del camino y amortigua el costo administrativo del cambio.

La clave ahora está en la implementación. Lo que debería monitorearse no es solo la letra de la resolución, sino cuántos proyectos entran por el nuevo aplicativo, qué tiempos de respuesta publica ENARGAS y si aparecen criterios más claros para distribuidoras y subdistribuidoras. Si la reforma quiere traducirse en más inversión real, el siguiente paso institucional no es más discurso: son métricas de trámite, rechazo y aprobación visibles para todos los actores del sistema.
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Escribo sobre regulación, diseño institucional y reformas del sector energético con foco en evidencia comparada. Examino normas, contratos, sanciones y conflictos laborales para identificar fallas del esquema actual y proponer alternativas concretas.
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