STRATOS y la captura directa de aire: 20.000 toneladas hoy, 500.000 en obra y una brecha enorme para 2030
La captura directa de aire ha superado el laboratorio, con 27 plantas activas y 130 proyectos en curso, pero enfrenta retos por su alta demanda energética y costos. Solo tres instalaciones capturan más de 1.000 toneladas anuales, y STRATOS en Texas apunta a un millón. Aun así, en 2030 cubrirá menos del 5% de la meta de carbono, siendo una tecnología limitada y complementaria, especialmente en países como Argentina.
STRATOS, la planta de captura directa de aire de 1PointFive en construcción en Texas, se volvió el mejor termómetro de una tecnología que ya salió del laboratorio pero todavía no encontró su economía. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) sostiene que capturar CO2 desde el aire es más intensivo en energía y más caro que hacerlo en una chimenea, porque el CO2 atmosférico está mucho más diluido. Esa diferencia física obliga a mover grandes volúmenes de aire, regenerar sorbentes y comprimir el gas capturado antes de llevarlo a almacenamiento geológico.
La foto de escala también sigue siendo pequeña. Según la IEA, hay 27 plantas DAC comisionadas, 130 proyectos en desarrollo y solo alrededor de 15 en una fase avanzada o de construcción. Hoy apenas tres instalaciones capturan 1.000 toneladas anuales o más, mientras que STRATOS arrancará con 500.000 toneladas por año y podría llegar a 1 millón. Aun así, si todos los proyectos planificados se concretaran y operaran a plena capacidad, la captura directa de aire alcanzaría cerca de 3 millones de toneladas al año en 2030, menos del 5% de las 80 millones que la propia IEA estima necesarias para la senda NZE.
El Departamento de Energía de Estados Unidos reforzó ese diagnóstico en un informe de 2025: la capacidad bruta global ronda hoy 20.000 toneladas al año y la expansión a escala industrial exigirá cadena de suministro, mano de obra especializada y planificación temprana. El mismo documento destaca que algunos diseños electroquímicos pueden aprovechar electricidad renovable intermitente y calor residual, pero eso no cambia la conclusión central: la ubicación manda. Sin energía baja en carbono y barata, DAC sigue siendo una tecnología de nicho.
Para Argentina, la lectura es pragmática. La captura directa de aire puede tener sentido como complemento de proyectos con electricidad renovable abundante y almacenamiento geológico disponible. Pero no luce, por ahora, como una respuesta masiva para descarbonizar economía y territorio. La tecnología existe; lo que falta es la escala que vuelva razonable su costo.
La foto de escala también sigue siendo pequeña. Según la IEA, hay 27 plantas DAC comisionadas, 130 proyectos en desarrollo y solo alrededor de 15 en una fase avanzada o de construcción. Hoy apenas tres instalaciones capturan 1.000 toneladas anuales o más, mientras que STRATOS arrancará con 500.000 toneladas por año y podría llegar a 1 millón. Aun así, si todos los proyectos planificados se concretaran y operaran a plena capacidad, la captura directa de aire alcanzaría cerca de 3 millones de toneladas al año en 2030, menos del 5% de las 80 millones que la propia IEA estima necesarias para la senda NZE.
El Departamento de Energía de Estados Unidos reforzó ese diagnóstico en un informe de 2025: la capacidad bruta global ronda hoy 20.000 toneladas al año y la expansión a escala industrial exigirá cadena de suministro, mano de obra especializada y planificación temprana. El mismo documento destaca que algunos diseños electroquímicos pueden aprovechar electricidad renovable intermitente y calor residual, pero eso no cambia la conclusión central: la ubicación manda. Sin energía baja en carbono y barata, DAC sigue siendo una tecnología de nicho.
Para Argentina, la lectura es pragmática. La captura directa de aire puede tener sentido como complemento de proyectos con electricidad renovable abundante y almacenamiento geológico disponible. Pero no luce, por ahora, como una respuesta masiva para descarbonizar economía y territorio. La tecnología existe; lo que falta es la escala que vuelva razonable su costo.
Por
Escribo sobre transición energética, sustentabilidad e integración tecnológica con foco en factibilidad física, costos y escala. Comparo tecnologías más allá del discurso y ordeno qué soluciones son viables, cuáles siguen limitadas y qué condiciones exige cada escenario.
Etiquetas:
Sin Etiquetas
Mejores Noticias
Justo Ahora