El Banco Mundial dio vuelta su pronóstico energético y ahora ve una suba de 24% en 2026
Entre el 29 de octubre de 2025 y el 28 de abril de 2026, el Banco Mundial pasó de prever una caída de 10% en los precios de la energía para 2026 a proyectar una suba de 24%. El nuevo escenario ubica al Brent en un promedio de US$86 por barril y refleja el shock de oferta asociado a Medio Oriente.
El Banco Mundial revirtió en seis meses su lectura del mercado energético para 2026. En el comunicado del 28 de abril de 2026 del Commodity Markets Outlook, el organismo pasó a proyectar una suba de 24% en los precios de la energía este año y un Brent promedio de US$86 por barril. En su comunicado del 29 de octubre de 2025, en cambio, había anticipado una caída de 10% para 2026.
La comparación entre ambos cortes no muestra un ajuste marginal, sino un cambio de escenario. El pronóstico de octubre estaba apoyado en un mercado con sobreoferta petrolera y menor presión inflacionaria. El de abril, en cambio, incorpora el shock que el propio Banco Mundial atribuye a la guerra en Medio Oriente, a los ataques sobre infraestructura energética y a las disrupciones de transporte en el estrecho de Ormuz.
Ese giro ya aparece en los datos mensuales del organismo. En la página de Commodity Markets, el Banco Mundial informó que el índice de precios de la energía subió 12,1% en abril de 2026, impulsado sobre todo por el crudo, y dejó pautada para el 2 de junio de 2026 la próxima actualización. En paralelo, un análisis específico sobre una eventual disrupción en Ormuz señaló que el mercado petrolero podría enfrentar un déficit de 3,7 millones de barriles por día en el segundo trimestre de 2026.
La señal de fondo es que el Banco Mundial dejó de describir un ciclo de alivio y pasó a trabajar con un escenario de energía más cara y más volátil. Para quienes siguen costos de combustibles, fertilizantes o transporte, el diferencial entre ambos pronósticos ya no es un matiz técnico: es un cambio de referencia para 2026.
La comparación entre ambos cortes no muestra un ajuste marginal, sino un cambio de escenario. El pronóstico de octubre estaba apoyado en un mercado con sobreoferta petrolera y menor presión inflacionaria. El de abril, en cambio, incorpora el shock que el propio Banco Mundial atribuye a la guerra en Medio Oriente, a los ataques sobre infraestructura energética y a las disrupciones de transporte en el estrecho de Ormuz.
Ese giro ya aparece en los datos mensuales del organismo. En la página de Commodity Markets, el Banco Mundial informó que el índice de precios de la energía subió 12,1% en abril de 2026, impulsado sobre todo por el crudo, y dejó pautada para el 2 de junio de 2026 la próxima actualización. En paralelo, un análisis específico sobre una eventual disrupción en Ormuz señaló que el mercado petrolero podría enfrentar un déficit de 3,7 millones de barriles por día en el segundo trimestre de 2026.
La señal de fondo es que el Banco Mundial dejó de describir un ciclo de alivio y pasó a trabajar con un escenario de energía más cara y más volátil. Para quienes siguen costos de combustibles, fertilizantes o transporte, el diferencial entre ambos pronósticos ya no es un matiz técnico: es un cambio de referencia para 2026.
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Escribo sobre transición energética, sustentabilidad e integración tecnológica con foco en factibilidad física, costos y escala. Comparo tecnologías más allá del discurso y ordeno qué soluciones son viables, cuáles siguen limitadas y qué condiciones exige cada escenario.
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