Nafta súper y gasoil grado 2: la brecha entre planta y surtidor sigue arriba del 80%
Los archivos oficiales actualizados el 2 de mayo de 2026 muestran que, en noviembre de 2025, la nafta súper promedió $872,97 por litro en planta y $1.632,18 en surtidor, mientras el gasoil grado 2 pasó de $929,36 a $1.692,63. Con el nuevo shock energético global de abril de 2026, ese diferencial vuelve al centro de la discusión.
Los archivos oficiales de la Secretaría de Energía actualizados el 2 de mayo de 2026 muestran que la brecha entre precio en planta y precio al público siguió por encima del 80% en noviembre de 2025 para dos combustibles clave. En la nafta súper, el promedio ponderado por volumen de reventa a estaciones de servicio fue de $872,97 por litro en planta, frente a un promedio ponderado de $1.632,18 por litro en surtidor. En el gasoil grado 2, la relación fue de $929,36 contra $1.692,63.
Traducido a porcentajes, el salto entre origen y venta final fue de 86,97% en la nafta súper y de 82,13% en el gasoil grado 2. La comparación no describe una transmisión lineal: entre ambos valores intervienen impuestos, logística, costos comerciales y márgenes de la red de expendio. Pero el tamaño del diferencial sí deja una señal clara sobre cuánto se amplificó el precio final respecto del valor mayorista en el tramo final de 2025.
El contexto internacional vuelve esa foto más sensible. El Banco Mundial, en su Commodity Markets Outlook de abril de 2026, proyectó un aumento de 24% en los precios de la energía para este año. En la misma página de seguimiento de commodities reportó además que su índice energético saltó 41,6% en marzo. Ese marco no explica por sí solo la brecha local, pero sí aumenta la presión sobre una cadena que ya mostraba una transmisión superior al 80% entre planta y surtidor.
Para el mercado argentino, la discusión deja de ser meramente nominal. Cuando el diferencial se mantiene en esos niveles en productos masivos como la nafta súper y el gasoil grado 2, el foco pasa a la composición del precio final: carga tributaria, estructura comercial, costos de distribución y capacidad de traslado de nuevos shocks externos. Los datos oficiales ya no muestran un desfasaje marginal, sino una brecha estructural que sigue abierta.
Traducido a porcentajes, el salto entre origen y venta final fue de 86,97% en la nafta súper y de 82,13% en el gasoil grado 2. La comparación no describe una transmisión lineal: entre ambos valores intervienen impuestos, logística, costos comerciales y márgenes de la red de expendio. Pero el tamaño del diferencial sí deja una señal clara sobre cuánto se amplificó el precio final respecto del valor mayorista en el tramo final de 2025.
El contexto internacional vuelve esa foto más sensible. El Banco Mundial, en su Commodity Markets Outlook de abril de 2026, proyectó un aumento de 24% en los precios de la energía para este año. En la misma página de seguimiento de commodities reportó además que su índice energético saltó 41,6% en marzo. Ese marco no explica por sí solo la brecha local, pero sí aumenta la presión sobre una cadena que ya mostraba una transmisión superior al 80% entre planta y surtidor.
Para el mercado argentino, la discusión deja de ser meramente nominal. Cuando el diferencial se mantiene en esos niveles en productos masivos como la nafta súper y el gasoil grado 2, el foco pasa a la composición del precio final: carga tributaria, estructura comercial, costos de distribución y capacidad de traslado de nuevos shocks externos. Los datos oficiales ya no muestran un desfasaje marginal, sino una brecha estructural que sigue abierta.
Por
Escribo sobre transición energética, sustentabilidad e integración tecnológica con foco en factibilidad física, costos y escala. Comparo tecnologías más allá del discurso y ordeno qué soluciones son viables, cuáles siguen limitadas y qué condiciones exige cada escenario.
Etiquetas:
Sin Etiquetas
Mejores Noticias
Justo Ahora