TGS apuesta US$3.000 millones y sella contratos a 15 años para industrializar los líquidos de Vaca Muerta

El directorio de TGS confirmó el 11 de junio de 2026 la Decisión Final de Inversión de su Proyecto NGLs por US$3.000 millones, respaldada por contratos de suministro de gas a 15 años con YPF —que asume el 50% de la capacidad—, Chevron y Pluspetrol, cubriendo más del 80% de la capacidad antes de romper el primer suelo. La primera planta greenfield de gran escala construida en Argentina en 25 años apunta a procesar el gas de Vaca Muerta —con 25-30% de contenido licuable, el triple del promedio global— y generar US$1.200 millones anuales en exportaciones de butano, propano y gasolina natural.
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El 11 de junio de 2026, el directorio de TGS aprobó la Decisión Final de Inversión (DFI) de su Proyecto NGLs, comprometiendo US$3.000 millones en infraestructura de procesamiento de líquidos para Vaca Muerta. La particularidad estratégica: antes de romper el primer suelo, la compañía ya tenía firmados contratos de suministro de gas que cubren más del 80% de la capacidad del proyecto.

Los datos clave de la DFI:

- YPF aprobó el 7 de junio de 2026 su ingreso como cargadora bajo un contrato comercial de 15 años que compromete el 50% de la capacidad de procesamiento; Chevron y Pluspetrol completaron el cuadro.
- El sistema procesará 34 millones de m³/día de gas en boca de pozo —equivalentes a 43 millones por poder calórico—, con puesta en operación prevista para 2030.
- Las exportaciones proyectadas de butano, propano y gasolina natural suman aproximadamente US$1.200 millones anuales.
- La infraestructura abarca un gasoducto de segregación de 100 km, un poliducto de 600 km entre Tratayén y Bahía Blanca, y una planta de fraccionamiento y almacenamiento en Puerto Galván.
- La ejecución generará cerca de 4.000 puestos directos y 15.000 indirectos durante los cuatro años de construcción.

La DFI responde a una brecha operativa estructural: el gas de Vaca Muerta contiene entre el 25 y el 30% de líquidos licuables, frente al 10% del promedio global. Esa concentración convierte los líquidos en un activo exportable de alto valor, pero también en una restricción productiva cuando no hay infraestructura de separación a escala. Sin capacidad de procesamiento suficiente, la producción de crudo no puede crecer sin saturar los sistemas existentes.

El Proyecto NGLs es la primera planta greenfield de gran escala construida en Argentina en los últimos 25 años. La magnitud del rezago es también la medida de la oportunidad que TGS, YPF y sus socios intentan capturar.

La secuencia de esta DFI es tan relevante como el monto. Asegurar el 80% de la demanda antes de confirmar la obra no es una formalidad financiera: es el mecanismo que convierte un proyecto de infraestructura en un negocio con flujo de caja predecible desde el primer año de operación. TGS presentará el proyecto al RIGI a través de dos vehículos societarios separados: uno para transporte y procesamiento en Neuquén, otro para el poliducto, el fraccionamiento y el almacenamiento en Bahía Blanca.

Con el marco contractual cerrado y el RIGI como habilitante, el riesgo de viabilidad operativa es acotado. El riesgo real está en la velocidad de ejecución. Si los procesos de habilitación regulatoria y coordinación del RIGI se extienden más allá de lo previsto, el cuello de botella de líquidos seguirá limitando la rampa de producción de Vaca Muerta en sus años de mayor potencial. La ventana para que Argentina capture ese valor es estrecha, y el reloj comenzó el 11 de junio de 2026.
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Cubro proyectos estratégicos, transformación industrial e integración tecnológica con visión de largo plazo. Conecto datos operativos con decisiones de inversión, formación y escala para mostrar cómo cambia la estructura productiva del sector.
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