Cuando el CO2 vuelve ciega a la antorcha, la descarbonización depende de medir mejor
La discusión sobre metano cambió en 2026: SPE puso el foco en cuantificar, verificar y abatir emisiones, mientras World Oil mostró que la precisión de la medición de antorchas pasa a ser una condición técnica para certificar resultados. En Argentina, el marco institucional ya existe; la diferencia la hará la instrumentación capaz de medir bien cuando el CO2 complica la lectura.
La discusión sobre metano dejó de ser un asunto de declaraciones y pasó a depender de una variable mucho más incómoda: la medición. En febrero de 2026, la Society of Petroleum Engineers rebautizó su Methane Emissions Management Technical Section como Methane Technical Section y la definió como un espacio para detectar, cuantificar, verificar, responder y abatir metano con foco en tecnología, datos, operaciones y assurance. El cambio no es cosmético: resume que la industria ya no puede prometer reducción sin una arquitectura de verificación que cierre en campo.
Ese giro quedó más claro en marzo, cuando World Oil explicó que el endurecimiento regulatorio sobre metano y flaring vuelve crítica la medición precisa de antorchas y que el CO2 complica métodos como el ultrasonido. Allí aparece el problema físico que ordena toda la agenda: en corrientes ricas en CO2, la lectura confiable no siempre es trivial, y sin lectura confiable no hay auditoría robusta ni certificación defendible. La tecnología deja de ser un accesorio y se vuelve condición de mercado.
La señal más relevante no es solo tecnológica sino institucional. World Oil también informó en febrero que el proyecto N05-A de ONE-Dyas obtuvo certificación MiQ Grade A para desempeño de emisiones de metano después de una auditoría independiente de Intertek. El mensaje es directo: los activos que quieran capturar valor por bajo metano van a necesitar medición verificable, no solo metas públicas.
Para Argentina, el punto de apoyo existe. El Inventario Nacional de GEI y el primer Informe Bienal de Transparencia ya fijan un marco formal de trazabilidad climática, mientras que Ambiente, IAPG y CATF discutieron en 2023 identificación, medición y reducción de metano en hidrocarburos. La pregunta, en 2026, es qué tecnologías pueden convertir ese marco en evidencia operativa repetible.
La respuesta probable no será una sola herramienta, sino un paquete: sensores que toleren CO2, metodologías de verificación independientes y una disciplina de datos capaz de sostener certificaciones. En la transición energética, la promesa ya no alcanza. La restricción física es medir bien o quedar afuera.
Ese giro quedó más claro en marzo, cuando World Oil explicó que el endurecimiento regulatorio sobre metano y flaring vuelve crítica la medición precisa de antorchas y que el CO2 complica métodos como el ultrasonido. Allí aparece el problema físico que ordena toda la agenda: en corrientes ricas en CO2, la lectura confiable no siempre es trivial, y sin lectura confiable no hay auditoría robusta ni certificación defendible. La tecnología deja de ser un accesorio y se vuelve condición de mercado.
La señal más relevante no es solo tecnológica sino institucional. World Oil también informó en febrero que el proyecto N05-A de ONE-Dyas obtuvo certificación MiQ Grade A para desempeño de emisiones de metano después de una auditoría independiente de Intertek. El mensaje es directo: los activos que quieran capturar valor por bajo metano van a necesitar medición verificable, no solo metas públicas.
Para Argentina, el punto de apoyo existe. El Inventario Nacional de GEI y el primer Informe Bienal de Transparencia ya fijan un marco formal de trazabilidad climática, mientras que Ambiente, IAPG y CATF discutieron en 2023 identificación, medición y reducción de metano en hidrocarburos. La pregunta, en 2026, es qué tecnologías pueden convertir ese marco en evidencia operativa repetible.
La respuesta probable no será una sola herramienta, sino un paquete: sensores que toleren CO2, metodologías de verificación independientes y una disciplina de datos capaz de sostener certificaciones. En la transición energética, la promesa ya no alcanza. La restricción física es medir bien o quedar afuera.
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Escribo sobre transición energética, sustentabilidad e integración tecnológica con foco en factibilidad física, costos y escala. Comparo tecnologías más allá del discurso y ordeno qué soluciones son viables, cuáles siguen limitadas y qué condiciones exige cada escenario.
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