La nueva ola solar choca con el mapa provincial de las conexiones eléctricas

Entre Catamarca, Corrientes y Buenos Aires, el ENRE volvió a mostrar que la conexión de nueva generación depende menos de una autorización única que de una cadena de jurisdicciones provinciales, prestadores adicionales y plazos de observación. El mapa oficial de reguladores provinciales confirma que el cuello de botella es institucional, no sólo técnico.
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A una semana de la tanda publicada el 7 de mayo de 2026, el mensaje regulatorio es más importante que los megavatios. El ENRE dio a publicidad tres solicitudes de acceso a la capacidad de transporte para parques solares de 6 MW en Catamarca, 20 MW en Corrientes y 24 MW en la provincia de Buenos Aires. En los tres casos, la conexión efectiva pasa por instalaciones de redes locales o provinciales y por prestadores adicionales de la función técnica de transporte.

- Arcor Recreo I, en Catamarca, quedó asociado a 33 kV de EC SAPEM.
- Santa Catalina I, en Corrientes, se vincula al Centro de Distribución N° 28 y exige intervención de DPEC y TRANSNEA.
- Aluar Abasto, en Buenos Aires, se conecta en 33 kV de la Subestación Transformadora Kaiser, dentro del área de EDELAP.
- En todos los casos, el expediente se abre a observaciones durante cinco días hábiles administrativos.

La clave institucional está en la asimetría entre autorización nacional y ejecución territorial. El ENRE publica la solicitud, ordena el circuito de observaciones y, si no hay oposiciones fundadas, autoriza el acceso. Pero la arquitectura real de la conexión depende de distribuidores, transportistas y organismos provinciales que imponen requisitos técnicos propios. La página oficial de la Secretaría de Energía sobre entes reguladores provinciales lo resume sin eufemismos: los usuarios deben dirigirse al regulador u organismo de control que corresponda en cada jurisdicción.

Ese diseño funciona mientras el proyecto es chico y la red tiene margen. Cuando sube la escala, la fragmentación empieza a costar tiempo, coordinación y previsibilidad. Para un desarrollador o un usuario industrial, el problema ya no es sólo conseguir un punto de inyección: es entender quién opina, quién exige obras, quién responde por la red y en qué orden se resuelven las objeciones.

La señal de política pública es clara. Si la expansión solar va a seguir apareciendo expediente por expediente, el próximo paso institucional debería ser una ventanilla única de interconexión con criterios técnicos unificados, mapas públicos de capacidad y una trazabilidad visible de los plazos. Sin eso, la generación nueva seguirá avanzando, pero con una fricción regulatoria que encarece cada megavatio y traslada la incertidumbre a provincias y distribuidores.

Señales a monitorear: si el ENRE acumula nuevas solicitudes en otras jurisdicciones, si aparecen oposiciones dentro del plazo de observación y si la Secretaría de Energía o CAMMESA empiezan a publicar información más granular sobre capacidad y prioridad de acceso.
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Escribo sobre regulación, diseño institucional y reformas del sector energético con foco en evidencia comparada. Examino normas, contratos, sanciones y conflictos laborales para identificar fallas del esquema actual y proponer alternativas concretas.
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