El Quemado ya opera y le da al RIGI su primer activo solar en marcha
YPF Luz inauguró en Mendoza el parque solar El Quemado, de 305 MW, después de una entrada en operación por etapas que ya dejó 200 MW despachando y convirtió al proyecto en el primer caso operativo bajo el RIGI.
El parque solar El Quemado dejó de ser una promesa de inversión y pasó a funcionar como una referencia concreta para medir la ejecución del RIGI. YPF Luz lo inauguró en Mendoza el 15 de mayo de 2026 y lo presentó como el primer proyecto en comenzar a operar bajo ese régimen. La novedad tiene un peso que excede el corte de cinta: por primera vez, un proyecto asociado al esquema ya no se evalúa sólo por su aprobación administrativa, sino por su capacidad de inyectar energía y sostener una puesta en marcha real, visible y verificable.
La escala también importa. El Quemado suma 305 MW de capacidad instalada, equivalente al 11% de la potencia solar del país, y YPF Luz calcula que puede abastecer a más de 233.000 hogares. En un mercado donde todavía hay muchos anuncios en etapa de carpeta, esa magnitud le da al proyecto una relevancia operativa inmediata. No se trata de un desarrollo marginal ni de una prueba piloto, sino de un activo que entra en la discusión sobre oferta renovable, contratos de suministro y velocidad de ejecución.
La secuencia de arranque ayuda a entender por qué el proyecto ya cuenta como caso operativo aun sin haber completado todo su recorrido comercial. Según YPF Luz, El Quemado alcanzó una operación comercial parcial de hasta 100 MW en diciembre de 2025 y agregó otros 100 MW en febrero de 2026. La cobertura de su inauguración indicó que esos primeros 200 MW ya estaban en servicio mientras el bloque final de 105 MW seguía atravesando pruebas técnicas para obtener la habilitación comercial. Esa entrada escalonada muestra una dinámica más exigente que la del anuncio político: el proyecto tuvo que construir, conectar y despachar capacidad efectiva antes de cerrar la etapa final.
La ficha técnica del activo refuerza esa lectura industrial. YPF Luz describe para El Quemado más de 518.000 paneles bifaciales, un factor de capacidad estimado de 31,4% y una inversión estimada de USD 210 millones. También señalaba una puesta en marcha prevista para el primer trimestre de 2026, dentro de un desarrollo montado sobre 350 hectáreas en una zona de alta radiación de Las Heras. Ese conjunto de datos muestra un proyecto pensado para volumen sostenido y no sólo para exhibir potencia nominal en una inauguración.
Para el mercado energético, el punto de fondo es otro: El Quemado convierte al RIGI en un caso verificable de ejecución. Si el tramo final obtiene su habilitación comercial sin desvíos relevantes, el mensaje para desarrolladores, proveedores y financistas será más concreto que cualquier presentación institucional. La señal pasa por la capacidad de transformar un régimen de incentivos en megavatios efectivamente operativos, con cronograma, activos terminados y energía entregada al sistema.
La escala también importa. El Quemado suma 305 MW de capacidad instalada, equivalente al 11% de la potencia solar del país, y YPF Luz calcula que puede abastecer a más de 233.000 hogares. En un mercado donde todavía hay muchos anuncios en etapa de carpeta, esa magnitud le da al proyecto una relevancia operativa inmediata. No se trata de un desarrollo marginal ni de una prueba piloto, sino de un activo que entra en la discusión sobre oferta renovable, contratos de suministro y velocidad de ejecución.
La secuencia de arranque ayuda a entender por qué el proyecto ya cuenta como caso operativo aun sin haber completado todo su recorrido comercial. Según YPF Luz, El Quemado alcanzó una operación comercial parcial de hasta 100 MW en diciembre de 2025 y agregó otros 100 MW en febrero de 2026. La cobertura de su inauguración indicó que esos primeros 200 MW ya estaban en servicio mientras el bloque final de 105 MW seguía atravesando pruebas técnicas para obtener la habilitación comercial. Esa entrada escalonada muestra una dinámica más exigente que la del anuncio político: el proyecto tuvo que construir, conectar y despachar capacidad efectiva antes de cerrar la etapa final.
La ficha técnica del activo refuerza esa lectura industrial. YPF Luz describe para El Quemado más de 518.000 paneles bifaciales, un factor de capacidad estimado de 31,4% y una inversión estimada de USD 210 millones. También señalaba una puesta en marcha prevista para el primer trimestre de 2026, dentro de un desarrollo montado sobre 350 hectáreas en una zona de alta radiación de Las Heras. Ese conjunto de datos muestra un proyecto pensado para volumen sostenido y no sólo para exhibir potencia nominal en una inauguración.
Para el mercado energético, el punto de fondo es otro: El Quemado convierte al RIGI en un caso verificable de ejecución. Si el tramo final obtiene su habilitación comercial sin desvíos relevantes, el mensaje para desarrolladores, proveedores y financistas será más concreto que cualquier presentación institucional. La señal pasa por la capacidad de transformar un régimen de incentivos en megavatios efectivamente operativos, con cronograma, activos terminados y energía entregada al sistema.
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Abordo operaciones de campo, automatización, seguridad y tecnología aplicada con criterio técnico y foco en resultados medibles. Mis notas parten de problemas concretos de ejecución y explican qué herramientas mejoran el desempeño en campo y con qué impacto.
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