AlmaSADI: Argentina reserva el almacenamiento del SADI para capital nacional y diseña una cadena energética de dos velocidades

La Resolución 155/2026 adjudicó 700,5 MW de baterías en 20 proyectos a cinco firmas de capital nacional —Genneia, DQD Energy, 360 Energy Solar, Aluar e Intermepro—, tras recibir 235 ofertas por 8.338 MW de 37 competidores. El resultado no es solo una cifra de capacidad: traza el primer mapa claro de cómo Argentina segmenta el control de su sistema eléctrico y qué queda disponible para el capital internacional.
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La Secretaría de Energía firmó la Resolución 155/2026 y cerró con ella la segunda fase del programa nacional de almacenamiento eléctrico. Los 20 proyectos distribuidos en siete regiones del Sistema Argentino de Interconexión quedaron en manos de cinco empresas de capital nacional, sin excepción.

Los adjudicatarios son Genneia —con 7 proyectos y el mayor peso individual de la lista—, DQD Energy con 8, 360 Energy Solar con 3, y Aluar e Intermepro con un proyecto cada una. La inversión comprometida asciende a USD 700 millones, distribuidos en nodos de Buenos Aires (185 MW), NOA (150 MW), Chaco-Formosa (161,5 MW), Misiones-Corrientes (50 MW), Entre Ríos (50 MW), Santa Fe (36 MW) y Pampa (68 MW).

La demanda privada fue masiva: 37 empresas nacionales e internacionales presentaron 235 ofertas por 8.338 MW, once veces el objetivo de 700 MW. Ninguna firma extranjera obtuvo un solo contrato.

Arquitectura de dos capas

El resultado no fue accidental. El almacenamiento en baterías es infraestructura de flexibilidad de red: absorbe excedentes renovables, desplaza generación a gas en horas pico y libera capacidad de transporte. Junto a Alma-GBA —primera fase que adjudicó 713 MW con más de USD 540 millones en el área metropolitana—, el programa acumula más de 1.400 MW y USD 1.200 millones comprometidos desde capital privado, con operadores nacionales como únicos contratistas.

Al mismo tiempo, la Resolución 166/2026 abre canales de exportación de hidrocarburos al capital global, y el esquema AMBA I junto al RIGI habilita inversión extranjera en transmisión de alta tensión. La segmentación es legible: Argentina reserva el control de la flexibilidad eléctrica para jugadores domésticos y abre los segmentos de mayor contenido exportable o infraestructura de transporte al capital internacional.

Consecuencia estratégica

El efecto de fondo es que el almacenamiento a escala libera gas desde la generación eléctrica de pico hacia el segmento exportable. Cada MW de baterías que reemplaza una turbina a gas en hora punta es gas que puede canalizarse hacia el Gasoducto Néstor Kirchner, el GNL o los mercados del norte. AlmaSADI no es solamente una solución de confiabilidad de red; es un componente del esquema exportador de hidrocarburos.

Señales a monitorear: velocidad de construcción de los 20 proyectos adjudicados, si el gobierno convoca una tercera fase de almacenamiento, y la evolución de los contratos de exportación de gas bajo la Resolución 166/2026.

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Analizo energía, precios y política sectorial como parte de un tablero geopolítico más amplio. Conecto movimientos internacionales, alianzas, regulación y recursos estratégicos para explicar cómo la energía redefine poder, inversión y posicionamiento regional.
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