Dos explosiones en 15 días, dos muertos y ningún protocolo preventivo: el intervalo que el regulador dejó pasar en Vaca Muerta

El 25 de agosto de 2026, una tubería de 12 pulgadas explotó por sobrepresión en la USP 2 de Rincón del Mangrullo, matando a dos supervisores de YPF/Pampa Energía. La Fiscalía de Neuquén confirmó el mecanismo mecánico dos días después. El intervalo entre esa tragedia y la explosión química en El Trapial —15 días— transcurrió sin que ENARGAS, la SRT ni la Secretaría de Energía emitieran una revisión preventiva sobre trampas de alta presión en el área. Un hueco regulatorio de dos semanas con un aviso en la mano.
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El 10 de agosto de 2026, una reacción química en la Batería 1 del yacimiento El Trapial de Chevron proyectó metralla a más de 1.000 metros. Tres trabajadores resultaron heridos, uno con traumatismo de cráneo. Fue el primer aviso.

Quince días después, el 25 de agosto, una tubería de 12 pulgadas sufrió una descompresión brusca al ingresar a la trampa receptora de la USP 2 en el bloque Rincón del Mangrullo, operado al 50% por YPF y Pampa Energía. El fragmento metálico expulsado mató en el acto al supervisor Jonathan David Meliqueo. Cristian Latorre, herido grave, falleció horas después.

La Fiscalía de Neuquén, a cargo de Eugenia Titanti, abrió investigación formal el 27 de agosto y descartó el origen químico: fue una explosión mecánica por sobrepresión. El mecanismo es técnicamente preciso —entrada de línea de alta presión a trampa receptora sin descompresión previa— y estructuralmente diferente al incidente de El Trapial. Dos causas distintas, mismo resultado: instalaciones de alta presión en Vaca Muerta que fallan con consecuencias fatales.

El intervalo que nadie cerró

Entre el 10 y el 25 de agosto, ningún organismo público —ENARGAS, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) ni la Secretaría de Energía— emitió un protocolo de revisión preventiva sobre trampas o manifolds de alta presión en el área.

El dato no es menor. El primer incidente ocurrió en un punto de separación química. El segundo, en un punto de recepción de línea de alta presión: dos de los eslabones más críticos en la cadena de separación primaria. La combinación de ambos eventos en 15 días habría justificado, como mínimo, una circular técnica de verificación para el resto de los operadores de la formación. No se publicó ninguna.

Qué indica el patrón

La cadena de protección en estas instalaciones incluye sensores de presión diferencial en la trampa receptora, válvulas de alivio calibradas y un procedimiento de purga verificado antes de conectar una línea de alta presión. Si alguno de esos controles operó en Rincón del Mangrullo, lo hizo fuera de especificación o resultó insuficiente para prevenir la sobrepresión. La investigación fiscal deberá determinarlo.

Lo que ya es verificable: el sistema institucional tardó más de 15 días en no producir respuesta visible después del primer aviso. Clasificar eso como un fallo regulatorio parcial sería generoso. Es un fallo completo en la función de alerta temprana.

Señales a monitorear

Si la SRT o ENARGAS publican, tras la tragedia del 25 de agosto, un protocolo de inspección de trampas de alta presión para el área; si YPF o Pampa Energía informan cambios en el procedimiento de conexión de líneas en la USP 2; si la investigación fiscal identifica responsabilidades sobre el mantenimiento preventivo de la trampa receptora. La próxima actualización esperable llega con el avance de la causa penal en Neuquén.

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