General Cerri: la inundación que expuso el costo de una infraestructura sin margen

La inundación de Bahía Blanca no fue solo una emergencia climática: dejó fuera de servicio al complejo General Cerri, recortó 44% el gas transportado por Neuba II y obligó a reemplazar gas por combustibles líquidos. Tres meses después, TGS informó que el nodo volvió al 100% operativo, pero el episodio dejó expuesta la fragilidad del sistema.
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Lo de Bahía Blanca, en marzo de 2025, no fue una simple emergencia climática. Fue una prueba de estrés para un nodo crítico del sistema gasífero: el complejo General Cerri de TGS. La Armada Argentina informó el 11 de marzo de 2025 que las precipitaciones superaron los 350 milímetros, un volumen equivalente al acumulado habitual de un año en la zona. Con ese nivel de agua, la discusión dejó de ser meteorológica y pasó a ser operativa.

El dato más duro apareció en el flujo del sistema. EconoJournal reportó, con cifras oficiales atribuidas a ENARGAS, que el viernes 7 de marzo de 2025 el gas transportado por Neuba II cayó de 31,7 a 17,7 millones de metros cúbicos, una baja del 44%. Cuando un sistema pierde semejante volumen por la salida de un nodo, el problema no es solo una planta dañada: es la falta de margen físico y redundancia para absorber el golpe sin trasladarlo al resto de la cadena.

La reacción también fue reveladora. Según esa misma cobertura, CAMMESA ordenó a varias generadoras dejar de operar a gas y pasar a combustibles líquidos para preservar la demanda residencial. En otras palabras: el sistema eléctrico absorbió parte del shock que produjo la falla de infraestructura gasífera. Esa sustitución tiene costo, complejidad logística y deja expuesto que la resiliencia no aparece en la emergencia: se construye antes.

TGS informó el 9 de junio de 2025 que el complejo volvió a estar 100% operativo tras tres meses de trabajo intenso e ininterrumpido. La compañía sostuvo además que nunca interrumpió la provisión del servicio, pese a que la instalación alberga dos plantas compresoras esenciales para el transporte de gas natural. Eso confirma la magnitud del episodio: la continuidad se sostuvo, pero a fuerza de maniobras extraordinarias.

La inundación no solo dañó activos. También mostró qué ocurre cuando una infraestructura crítica opera con poco margen frente a un evento extremo. El episodio dejó una lección operativa concreta: la resiliencia del sistema no depende solo de recuperar una planta, sino de contar con redundancia suficiente para que una falla local no se convierta en una tensión nacional.
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Cubro innovación, digitalización e infraestructura tecnológica con una lógica de validación empírica. Distingo avances reales de anuncios inflados al contrastar promesas con métricas verificables, desempeño técnico y evidencia de implementación.
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