Vista mejoró margen y costos en el 1T 2026, pero la caja libre siguió negativa
El 29 de abril de 2026, Vista mostró un trimestre fuerte en producción, margen y costos: 134.741 boe/d, EBITDA ajustado de US$450,8 millones y lifting cost de US$4,3 por boe. La contracara fue financiera: capex de US$391,2 millones, más capital de trabajo y free cash flow negativo por US$341,4 millones.
Vista publicó el 29 de abril de 2026 sus resultados del primer trimestre y volvió a mostrar la lógica que hoy domina su historia operativa: crece rápido, sostiene márgenes altos y mejora costos, pero todavía no convierte ese avance en caja libre positiva. El trimestre dejó esa tensión expuesta con bastante nitidez.
La producción total promedió 134.741 boe/d, un salto interanual de 67%, mientras que la producción de petróleo llegó a 116.655 barriles diarios, 68% por encima de un año antes. Sobre esa base, Vista reportó un EBITDA ajustado de US$450,8 millones, con una mejora interanual de 64% y un margen de 65%. No es un rebote aislado: también hubo una mejora en la estructura unitaria del negocio.
El lifting cost bajó a US$4,3 por boe, 8% menos interanual, y los selling expenses retrocedieron a US$3,8 por boe, una caída de 41% explicada por la eliminación del trucking tras la entrada en operación del ducto Oldelval Duplicar. Aun con un precio realizado del crudo de US$60,1 por barril, 12% por debajo del primer trimestre de 2025, la compañía consiguió sostener una rentabilidad operativa robusta.
El problema apareció del lado financiero. El capex del trimestre fue de US$391,2 millones y el free cash flow quedó en rojo por US$341,4 millones. La propia compañía explicó que el flujo operativo de caja estuvo afectado por un aumento de capital de trabajo de US$248,2 millones y por pagos de impuestos por US$61,4 millones, en ambos casos influidos por factores no recurrentes. A eso se sumó una inversión fuerte en perforación, completación, workovers y nueva infraestructura para seguir empujando el desarrollo de Vaca Muerta.
El balance ayuda a poner esa dinámica en contexto. Al 31 de marzo de 2026, Vista informaba US$615,1 millones en caja, bancos e inversiones de corto plazo. En paralelo, los estados financieros mostraban US$2.624,9 millones de deuda no corriente y US$1.017,4 millones de deuda corriente, para un total de borrowings de US$3.642,3 millones. Ese perfil no invalida la mejora operativa, pero sí obliga a mirar con atención la velocidad con la que el crecimiento puede transformarse en generación de caja neta.
La lectura de fondo es menos lineal que la foto del EBITDA. Vista está ganando escala y afinando su costo por barril, dos señales centrales para cualquier productor shale. Pero el trimestre también confirma que una expansión de este tamaño sigue consumiendo recursos en capital de trabajo, inversión y financiamiento. La variable a seguir en los próximos trimestres no es solo la producción. Es la tasa de conversión de EBITDA en caja libre. Si ese puente empieza a cerrarse, la tesis de valor se fortalece. Si no, el mercado seguirá viendo crecimiento con una factura financiera todavía demasiado alta.
La producción total promedió 134.741 boe/d, un salto interanual de 67%, mientras que la producción de petróleo llegó a 116.655 barriles diarios, 68% por encima de un año antes. Sobre esa base, Vista reportó un EBITDA ajustado de US$450,8 millones, con una mejora interanual de 64% y un margen de 65%. No es un rebote aislado: también hubo una mejora en la estructura unitaria del negocio.
El lifting cost bajó a US$4,3 por boe, 8% menos interanual, y los selling expenses retrocedieron a US$3,8 por boe, una caída de 41% explicada por la eliminación del trucking tras la entrada en operación del ducto Oldelval Duplicar. Aun con un precio realizado del crudo de US$60,1 por barril, 12% por debajo del primer trimestre de 2025, la compañía consiguió sostener una rentabilidad operativa robusta.
El problema apareció del lado financiero. El capex del trimestre fue de US$391,2 millones y el free cash flow quedó en rojo por US$341,4 millones. La propia compañía explicó que el flujo operativo de caja estuvo afectado por un aumento de capital de trabajo de US$248,2 millones y por pagos de impuestos por US$61,4 millones, en ambos casos influidos por factores no recurrentes. A eso se sumó una inversión fuerte en perforación, completación, workovers y nueva infraestructura para seguir empujando el desarrollo de Vaca Muerta.
El balance ayuda a poner esa dinámica en contexto. Al 31 de marzo de 2026, Vista informaba US$615,1 millones en caja, bancos e inversiones de corto plazo. En paralelo, los estados financieros mostraban US$2.624,9 millones de deuda no corriente y US$1.017,4 millones de deuda corriente, para un total de borrowings de US$3.642,3 millones. Ese perfil no invalida la mejora operativa, pero sí obliga a mirar con atención la velocidad con la que el crecimiento puede transformarse en generación de caja neta.
La lectura de fondo es menos lineal que la foto del EBITDA. Vista está ganando escala y afinando su costo por barril, dos señales centrales para cualquier productor shale. Pero el trimestre también confirma que una expansión de este tamaño sigue consumiendo recursos en capital de trabajo, inversión y financiamiento. La variable a seguir en los próximos trimestres no es solo la producción. Es la tasa de conversión de EBITDA en caja libre. Si ese puente empieza a cerrarse, la tesis de valor se fortalece. Si no, el mercado seguirá viendo crecimiento con una factura financiera todavía demasiado alta.
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Analizo energía desde la disciplina del capital, los costos y la creación de valor. Me apoyo en ratios, spreads, contratos y comparaciones financieras para mostrar qué decisiones destruyen rentabilidad y cuáles fortalecen la posición económica de un proyecto.
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