En noviembre de 2025, la Cuenca Neuquina sostuvo 69,9% del gas argentino y dejó pendiente la diversificación

La serie oficial de Energía mostró que Neuquén siguió concentrando casi 70% del gas argentino mientras la producción total cayó 3,9% interanual. La brecha no es una foto coyuntural: confirma que el problema estructural de Vaca Muerta ya no es el subsuelo, sino la capacidad del sistema para diversificar y evacuar.
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El corte oficial de noviembre de 2025 dejó una señal más relevante que el retroceso mensual: la Cuenca Neuquina volvió a concentrar 69,9% del gas argentino. El dato importa porque coincide con una producción nacional que cayó 3,9% interanual y 1,4% frente a octubre. No hubo una sorpresa de volumen; hubo una confirmación de dependencia.

Lo más importante es lo que no cambió. Un año antes, en noviembre de 2024, la misma cuenca explicaba 69,8% del total. La participación se movió apenas una décima. En términos industriales, eso significa que el sistema gasífero argentino sigue apoyado en el mismo centro de gravedad aun cuando la actividad cambia de mes a mes. La Cuenca Neuquina no está solo aportando escala: está sosteniendo la mayor parte de la estabilidad del país.

Ese patrón tiene una lectura estratégica. Cuando casi siete de cada diez metros cúbicos salen de una sola región, la discusión deja de ser geológica y pasa a ser de arquitectura productiva. La pregunta ya no es cuánto puede dar Vaca Muerta, sino cuánto puede absorber, transportar y transformar el resto del sistema para que esa concentración no se convierta en vulnerabilidad. Sin midstream, almacenamiento, demanda industrial y señales regulatorias consistentes, la concentración deja de ser fortaleza y empieza a funcionar como techo.

Por eso el corte de noviembre de 2025 vale como línea de base para leer los meses siguientes. Si la participación neuquina se mantiene pegada a 70% mientras el total nacional sigue débil, el país no está diversificando su oferta de gas: está profundizando su dependencia de una sola cuenca. Si, en cambio, aparecen más señales de tracción fuera de Neuquén o mejoras en evacuación y procesamiento, la curva empezará a parecer menos frágil.

Señales a monitorear: el próximo corte oficial de Energía, la reacción de la producción total en los meses de mayor demanda y cualquier mejora que reduzca la brecha entre concentración de origen y capacidad de salida. La ventana de transformación sigue abierta, pero no lo estará indefinidamente.
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Cubro proyectos estratégicos, transformación industrial e integración tecnológica con visión de largo plazo. Conecto datos operativos con decisiones de inversión, formación y escala para mostrar cómo cambia la estructura productiva del sector.
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