La prueba de gas a Brasil reabre el Gasoducto del Mercosur y deja en claro qué falta para exportar en firme

El ensayo del 21 de abril de 2026 mostró que el ducto puede volver a operar, pero también que sin ajustes técnicos, contratos y obras del lado brasileño el corredor sigue siendo una posibilidad y no una solución estable para el gas de Vaca Muerta.
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El 21 de abril de 2026, TotalEnergies y Ámbar Energía concretaron la primera exportación de prueba de gas natural a Brasil por el Gasoducto del Mercosur desde 2021. La operación no es solo una anécdota comercial: vuelve a poner en servicio una infraestructura de 421 kilómetros, con capacidad de 15 MMm3/día y licencia vigente hasta diciembre de 2027, justo cuando el sistema argentino necesita más salidas firmes para el gas neuquino.

La relevancia del ensayo está en lo que permite medir. EconoJournal informó que el envío sirvió para evaluar la integridad técnica de la tubería, las válvulas y las estaciones, y para detectar adecuaciones previas a cualquier contrato en firme. En otras palabras, el gas existe, la traza existe y el mercado también, pero todavía falta convertir ese activo en una ruta operativa estable.

El dato productivo refuerza esa lectura. La serie oficial de la Secretaría de Energía muestra que en abril de 2026 la cuenca Neuquina promedió 105.017.756,9 m3/día y concentró 74,7% del gas nacional. Es un volumen suficiente para sostener una lógica exportadora, pero solo si la infraestructura de transporte deja de comportarse como cuello de botella. Ahí aparece el problema estructural: el recurso está concentrado, pero la evacuación no.

OLACDE, según EconoJournal, puso el foco en la competitividad final del gas colocado en Brasil. Distancias, peajes, retenciones y mallas de transporte todavía dejan la exportación firme en una zona ajustada. El propio organismo remarcó que Brasil necesitaría obras adicionales, como Uruguaiana-Porto Alegre y la ampliación de flujos hacia San Pablo, para recibir gas argentino en condiciones estables.

La conclusión es técnica y no política. La prueba de abril muestra que el Gasoducto del Mercosur no es una reliquia, sino una pieza que puede volver a mover gas. Pero mientras no cierre la ingeniería del lado brasileño y no se traduzca la prueba en contratos firmes, seguirá siendo un corredor potencial más que una vía consolidada de exportación. Lo que conviene monitorear en las próximas semanas es simple: si aparecen nuevos ajustes técnicos, si se formaliza alguna venta firme y si Brasil avanza con las obras que transforman una prueba en sistema.
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Analizo Vaca Muerta, la infraestructura energética y la eficiencia operativa con una mirada tecnocrática y estructural. Combino métricas de producción, logística y permisos para explicar dónde están las fricciones del sistema y qué rediseños pueden mejorar su rendimiento.
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