TGS compromete USD 780M en tres compresoras para el Gasoducto Perito Moreno y proyecta USD 700M de ahorro anual en importaciones

La transportadora aprobó el 29 de julio una inversión de USD 780M distribuida en plantas de compresión y obras de integración para elevar la capacidad del Gasoducto Perito Moreno de 21 a 35 MMm³/d antes del 1 de abril de 2027. El impacto cuantificado: hasta USD 700M anuales ahorrados en importaciones de GNL y combustibles líquidos que hoy cubren los picos de invierno.
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Transportadora de Gas del Sur (TGS) formalizó el 29 de julio de 2026 una inversión de USD 780 millones para ampliar el Gasoducto Perito Moreno, en lo que representa el compromiso de capital más significativo del sistema de transporte de gas argentino en el ciclo post-pandemia. El anuncio convierte un proyecto habilitado regulatoriamente hace meses en una obra con ingeniería definida, monto comprometido y plazo contractual.

La arquitectura técnica del proyecto

La inversión se distribuye en USD 560 millones para tres plantas compresoras y USD 220 millones en obras de integración al sistema de transporte. Las tres plantas sumarán 90.000 HP de potencia instalada total, separadas aproximadamente 150 km entre sí a lo largo del trazado del gasoducto — una configuración que optimiza la eficiencia de compresión en relación con la fricción acumulada por distancia.

El impacto operativo es concreto: el Tramo I del Gasoducto Perito Moreno pasará de 21 a 35 MMm³/día de capacidad. De los 14 MMm³/d adicionales, 12 MMm³/d se incorporarán al sistema troncal de TGS y 2 MMm³/d irán al ramal de Bahía Blanca. La fecha de habilitación comprometida es el 1 de abril de 2027, previo al próximo invierno de alta demanda.

El problema que resuelve

El sistema de gas argentino enfrenta una asimetría estacional severa: la demanda oscila entre 20 MMm³/d en verano y entre 90 y 95 MMm³/d en los picos de invierno durante aproximadamente 100 días. Sin infraestructura de transporte adicional, esa diferencia se cubre con importaciones de GNL y combustibles líquidos — opciones que presionan la balanza comercial y exponen al país a precios spot internacionales.

El CEO de TGS, Oscar Sardi, cuantificó el ahorro potencial: hasta USD 700 millones anuales una vez habilitada la ampliación. Esa cifra implica que el retorno sobre la inversión total se daría en poco más de un año bajo condiciones de plena utilización — un indicador que explica por qué el proyecto fue declarado de interés público nacional en octubre de 2025 y avanzó al régimen RIGI.

Restricciones y señales a monitorear

La promesa de USD 700M anuales en sustitución de importaciones depende de dos condiciones físicas que el gasoducto no controla: que Vaca Muerta mantenga los volúmenes de gas disponibles para transporte en los momentos de pico, y que la demanda residencial e industrial justifique ocupar los 14 MMm³/d adicionales de capacidad. Un invierno atípicamente cálido o una contracción industrial relevante podrían reducir la utilización efectiva.

Las señales clave a monitorear incluyen el avance de licitaciones para el suministro de las compresoras, los certificados de avance de obra publicados por la Secretaría de Energía, y los datos mensuales de importación de GNL del ENARGAS como línea base para medir el impacto real de la expansión cuando entre en servicio el 1 de abril de 2027.

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Escribo sobre transición energética, sustentabilidad e integración tecnológica con foco en factibilidad física, costos y escala. Comparo tecnologías más allá del discurso y ordeno qué soluciones son viables, cuáles siguen limitadas y qué condiciones exige cada escenario.
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