Gasoducto Perito Moreno: TGS invierte US$800M para reducir la dependencia de LNG, pero el pico invernal triplica la nueva capacidad
Argentina tiene el recurso, pero no el caño suficiente. Esa restricción física sintetiza la expansión del gasoducto Perito Moreno: TGS invertirá cerca de US$780-800 millones para ampliar uno de los principales ductos del país, pero la brecha entre la capacidad expandida y la demanda pico invernal revela por qué la transición energética argentina no se resuelve con una sola obra.
El proyecto
TGS incorporará tres nuevas estaciones compresoras con una potencia instalada total de 90.000 HP. La inversión asciende a US$780-800 millones: US$560 millones en nuevas compresoras y US$220 millones en obras de integración. La operación comercial está proyectada para el 1 de abril de 2027, y el proyecto fue declarado de interés nacional en octubre de 2025.
El resultado directo es una ampliación de la capacidad de transporte de 21 a 35 millones de m³/día, un incremento del 67% sobre la infraestructura actual. TGS opera más de 9.000 km de red y transporta el 60% del consumo total de gas argentino, lo que convierte a esta intervención en una operación sobre el eje troncal del sistema energético nacional.
La lógica de la sustitución
El argumento financiero y ambiental es directo: la expansión permitiría ahorrar aproximadamente US$700 millones anuales al sustituir importaciones de GNL spot —adquirido en mercados internacionales con costos de licuefacción y transporte marítimo, y una huella de carbono estructuralmente mayor— por gas propio de Vaca Muerta. La formación concentra más de 300 TCF de reservas probadas frente a un consumo nacional de apenas 2 TCF anuales. La restricción argentina no es de recursos: es de infraestructura de evacuación.
El límite físico que el proyecto no resuelve
Aquí aparece la restricción que los anuncios de proyecto raramente mencionan: la demanda pico invernal argentina supera los 90-95 millones de m³/día, contra una línea base estival de alrededor de 20 millones. La capacidad expandida de 35 millones de m³/día representa apenas el 38% del pico estacional.
La ecuación no invalida la inversión: el proyecto sí sustituye un volumen relevante de GNL importado y mejora la posición estructural del sistema. Pero señala con precisión que Argentina requiere una solución de infraestructura escalonada —un conjunto de proyectos adicionales de evacuación, almacenamiento e interconexión— para que Vaca Muerta opere como proveedor de base en invierno, y no solo como complemento de pico.
Señales a monitorear
El verdadero indicador de avance será la aprobación y financiamiento de los proyectos de expansión complementarios en el corredor Vaca Muerta–costa atlántica, así como la evolución de los precios de GNL spot en los meses previos al invierno 2027, cuando el gasoducto Perito Moreno expandido debería estar operativo.
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