eLNG triplica la eficiencia de licuefacción, pero los tres proyectos argentinos de GNL de 2026 todavía no definen si adoptarán la tecnología
Tres decisiones estructurales en los primeros meses de 2026 posicionaron a Argentina como uno de los exportadores emergentes de GNL más relevantes del período, justo cuando la tecnología de licuefacción eléctrica —conocida como eLNG— comienza a demostrar credenciales técnicas que podrían redefinir el perfil de carbono de toda la cadena de exportación.
La promesa técnica: casi el triple de eficiencia
Los motores eléctricos utilizados en plantas eLNG alcanzan entre 98,2% y 98,5% de eficiencia energética, frente al 35% de las turbinas de gas convencionales que dominan la infraestructura actual. En laboratorio, ABB registró un récord de 99,13% con un prototipo, lo que confirma que el techo técnico está aún más arriba. La diferencia no es marginal: es sistémica y acumulativa en escala.
La cadena global de suministro de GNL genera aproximadamente 350 millones de toneladas de CO₂ equivalente por año. Según datos publicados por Oil and Gas Journal, la electrificación del proceso de licuefacción podría reducir hasta 60 MtCO₂e anuales —un 17% de la huella total del sector— solo modificando esa etapa. Con la demanda mundial de GNL proyectada a crecer 60% hacia 2040 según la Agencia Internacional de Energía, y la producción ya subiendo 7% en 2026, las decisiones de diseño tomadas hoy fijan compromisos de dos o tres décadas.
La restricción física: electricidad limpia en ubicaciones remotas
El eLNG no tiene limitante técnica sino de escala e infraestructura. Requiere energía eléctrica confiable y de baja huella de carbono en el punto exacto de licuefacción. Si esa electricidad proviene de centrales térmicas a gas, la ventaja de emisiones se erosiona o desaparece completamente. Las plantas FLNG —unidades flotantes que procesan gas en costa o en mar abierto— suelen operar en zonas donde la conexión a redes con mix renovable es la excepción, no la regla.
Las tres decisiones argentinas de 2026
En ese contexto, Argentina acumuló tres compromisos que definen su trayectoria exportadora:
- Primer contrato de largo plazo: SESA (Southern Energy SA) acordó con la alemana SEFE el despacho de 2 millones de toneladas por año durante ocho años, con entregas proyectadas desde finales de 2027.
- Segunda FLNG con FID aprobado: la embarcación MKII se construye en astilleros chinos y se sumará a la Hilli Episeyo, que iniciará operaciones en 2027. La capacidad de licuefacción flotante se duplica.
- Proyecto de 10 mtpa en tierra: YPF, ADNOC (a través de XRG) y Eni avanzan hacia un acuerdo vinculante para el proyecto Argentina LNG en Sierra Grande, Río Negro, luego de la salida de Shell.
Ninguno de los tres proyectos ha publicado aún especificaciones de tecnología de licuefacción. Esa decisión pendiente es la que determina si el GNL argentino llegará al mercado europeo con prima de carbono o sin ella.
Escenario viable: escalar en tierra, no en el flotante
La vía más factible no es electrificar toda la cadena de inmediato. Las FLNG actuales seguirán con turbinas por restricciones de diseño. El eje de oportunidad está en Sierra Grande: un proyecto de tierra firme, en la red patagónica, con creciente componente eólico, donde la conexión eléctrica limpia es técnicamente alcanzable.
Las señales a monitorear: contrato de abastecimiento eléctrico con mix renovable para Sierra Grande, avance de Cammesa en la expansión de la red patagónica y si los próximos pliegos de licitación de los proyectos en tierra incorporan especificaciones de eficiencia eléctrica como criterio de adjudicación.
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