El trío Continental-Mercuria-Phoenix rediseña seis bloques clave de Vaca Muerta con USD 4.000 millones y una hoja de ruta para cuadruplicar producción

El joint venture anunciado el 20 de agosto de 2026 concentra 163.000 acres netos en el núcleo neuquino y proyecta escalar de 28.000 a más de 100.000 boepd en cinco años. Con el 85% de la superficie sin desarrollar y candidatura al RIGI, el acuerdo redefine la arquitectura productiva de las áreas más prometedoras de la formación.
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El 20 de agosto de 2026, Continental Resources anunció la adquisición del 50% de Phoenix Global Resources para conformar un joint venture igualitario con Mercuria Energy Group. El resultado es una alianza que concentra 163.000 acres netos distribuidos en seis bloques del núcleo neuquino de Vaca Muerta: Mata Mora Norte, Mata Mora Sur, Confluencia Norte, Confluencia Sur, Los Toldos II Oeste y Bajo del Toro Este.

La operación parte de una base productiva de 28.000 barriles de petróleo equivalente por día (boepd) y traza una curva de escala hacia más de 100.000 boepd en un horizonte de cinco años. La inversión comprometida supera los USD 4.000 millones. La ratio que explica esa apuesta es directa: solo el 15% de la superficie combinada está actualmente desarrollada, lo que implica que el 85% restante constituye potencial productivo latente bajo un régimen de subsuelo ya probado en las áreas adyacentes del núcleo.

Desde una perspectiva estructural, el acuerdo no representa únicamente una transacción financiera. Implica el ingreso de dos operadores con alta capacidad de ejecución —Continental, con experiencia en cuencas no convencionales norteamericanas de escala comparable, y Mercuria, con músculo en comercialización de commodities— a un portafolio de áreas que acumula reservas técnicas sin el flujo de capital necesario para desarrollarlas a ritmo industrial.

Phoenix Global Resources había mantenido posiciones en el núcleo neuquino durante años, pero la aceleración del desarrollo requería palancas que la compañía no había podido activar de forma autónoma. El JV resuelve esa fricción al inyectar capital comprometido y capacidad operativa de primer nivel.

La operación se posiciona como candidata al RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), el esquema habilitado por el gobierno argentino para atraer proyectos de inversión superior a los USD 200 millones con beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios estables en el tiempo. Doug Lawler, presidente de Continental Resources, vinculó explícitamente el ingreso al acuerdo con las reformas implementadas por el gobierno argentino: la estabilidad del marco fue una condición, no una consecuencia.

Ese dato es estructuralmente relevante: indica que la demanda de bloques en el núcleo de Vaca Muerta existe, pero su activación a escala industrial depende de incentivos regulatorios que reducen el riesgo país en el horizonte de recupero de la inversión.

Si la curva de desarrollo sigue el ritmo proyectado, el portafolio del JV podría representar un incremento de más de 70.000 boepd sobre la producción actual de los seis bloques en cinco años. El desempeño de los primeros pozos en áreas aún vírgenes determinará si la tasa de escalada es sostenible o si las restricciones geológicas o logísticas imponen correcciones. Las señales a monitorear incluyen el ritmo de incorporación de plataformas de perforación, la evolución de las concesiones bajo RIGI y la capacidad de evacuación disponible en la red de ductos de la cuenca.

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Analizo Vaca Muerta, la infraestructura energética y la eficiencia operativa con una mirada tecnocrática y estructural. Combino métricas de producción, logística y permisos para explicar dónde están las fricciones del sistema y qué rediseños pueden mejorar su rendimiento.
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