Gasoil grado 2 lideró la suba y amplió su prima sobre la nafta súper
El informe oficial de la Secretaría de Energía indica que el gasoil grado 2 fue el combustible con mayor aumento entre diciembre de 2024 y febrero de 2026, subiendo un 50,3% al surtidor. La diferencia con la nafta súper creció de 46,6 a 109,9 pesos por litro, afectando costos de transporte y logística, ya que es el más usado por flotas y cadenas de distribución.
El último corte oficial de la Secretaría de Energía dejó una señal clara para el bolsillo de las flotas: el gasoil grado 2 fue el combustible que más subió entre diciembre de 2024 y febrero de 2026. En ese período avanzó 50,27% al surtidor, por encima de la nafta súper, que subió 46,86%, de la premium, que trepó 38,87%, y del gasoil grado 3, que aumentó 40,99%.
La foto de febrero también refuerza ese sesgo. Contra enero, el gasoil grado 2 subió 3,65% y el grado 3 3,64%, ambos por encima de la nafta súper, que avanzó 2,37%, y de la premium, que lo hizo 2,44%. Cuando el combustible de trabajo corre más rápido que el resto, la presión sobre transporte, logística y distribución se vuelve más difícil de absorber.
El dato más duro está en la prima relativa. En diciembre de 2024, el gasoil grado 2 promediaba 1215,39 pesos por litro al surtidor y la nafta súper 1168,80. La diferencia era de 46,59 pesos. En febrero de 2026, el gasoil grado 2 llegó a 1826,36 y la súper a 1716,49. La brecha saltó a 109,87 pesos por litro. En términos simples: el insumo que más usan camiones y cadenas logísticas se alejó del precio de referencia de la nafta común.
Ese movimiento no prueba por sí solo una causa única. Sí muestra dónde se acumula la presión de costos. El gasoil grado 2 sumó 610,97 pesos por litro en 14 meses, el mayor aumento absoluto entre los cuatro productos analizados. Para una flota, la lectura es directa: el costo relevante no es el promedio del surtidor, sino el diferencial del combustible que sostiene la operación diaria.
Si ese spread sigue abriéndose, el ajuste no se queda en la estación de servicio. Se traslada a tarifas, márgenes y capital de trabajo. Ahí es donde un aumento de pizarra deja de ser un número visible y empieza a afectar la operación.
La foto de febrero también refuerza ese sesgo. Contra enero, el gasoil grado 2 subió 3,65% y el grado 3 3,64%, ambos por encima de la nafta súper, que avanzó 2,37%, y de la premium, que lo hizo 2,44%. Cuando el combustible de trabajo corre más rápido que el resto, la presión sobre transporte, logística y distribución se vuelve más difícil de absorber.
El dato más duro está en la prima relativa. En diciembre de 2024, el gasoil grado 2 promediaba 1215,39 pesos por litro al surtidor y la nafta súper 1168,80. La diferencia era de 46,59 pesos. En febrero de 2026, el gasoil grado 2 llegó a 1826,36 y la súper a 1716,49. La brecha saltó a 109,87 pesos por litro. En términos simples: el insumo que más usan camiones y cadenas logísticas se alejó del precio de referencia de la nafta común.
Ese movimiento no prueba por sí solo una causa única. Sí muestra dónde se acumula la presión de costos. El gasoil grado 2 sumó 610,97 pesos por litro en 14 meses, el mayor aumento absoluto entre los cuatro productos analizados. Para una flota, la lectura es directa: el costo relevante no es el promedio del surtidor, sino el diferencial del combustible que sostiene la operación diaria.
Si ese spread sigue abriéndose, el ajuste no se queda en la estación de servicio. Se traslada a tarifas, márgenes y capital de trabajo. Ahí es donde un aumento de pizarra deja de ser un número visible y empieza a afectar la operación.
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Analizo energía desde la disciplina del capital, los costos y la creación de valor. Me apoyo en ratios, spreads, contratos y comparaciones financieras para mostrar qué decisiones destruyen rentabilidad y cuáles fortalecen la posición económica de un proyecto.
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