Oldelval hoy, VMOS en obra: la red que define cuánto crudo puede sacar Vaca Muerta
El récord de 2.616 etapas de fractura en marzo de 2026 volvió a tensar la discusión sobre evacuación de crudo: Oldelval sigue sosteniendo la mayor parte del flujo actual y VMOS aparece como la expansión prevista para 2026.
Marzo de 2026 dejó un dato que obliga a mirar más arriba de la cabeza de pozo: 2.616 etapas de fractura, el nivel mensual más alto registrado por el IAPG. El récord no solo mide intensidad operativa. También vuelve a poner bajo presión a la infraestructura que debe sacar ese barril adicional desde Neuquén hacia los sistemas de tratamiento, transporte y exportación.
La primera capa del problema sigue siendo la red existente. Oldelval transporta más del 50% del petróleo que se produce en la Argentina y el 75% del crudo de la Cuenca Neuquina, según la propia compañía. Ese peso estructural convierte al sistema en una pieza crítica: cuando la actividad acelera en el upstream, la evacuación deja de ser un dato secundario y pasa a condicionar el ritmo de desarrollo.
La segunda capa es la expansión todavía en obra. Según YPF, VMOS tendrá 437 kilómetros de extensión, una capacidad de hasta 550.000 barriles por día y la posibilidad de ampliarse a 700.000 barriles diarios. La compañía además señala que se prevé completar el proyecto en 2026. En términos operativos, eso implica que la cuenca ya no depende solo de optimizar la red presente: necesita una nueva vía de salida para acompañar una base de actividad que ya marcó un máximo histórico en marzo.
El cuadro de fondo es menos épico y más determinante: Vaca Muerta ya no se explica solo por cuántas etapas de fractura acumula, sino por qué tan rápido puede convertir esa actividad en flujo físico estable. Si el subsuelo sigue empujando más rápido que la infraestructura, el margen de crecimiento quedará atado a una red cada vez más exigida. Si VMOS avanza en tiempo y forma, la cuenca ganará una segunda vía de evacuación y reducirá la dependencia del corredor dominante.
La primera capa del problema sigue siendo la red existente. Oldelval transporta más del 50% del petróleo que se produce en la Argentina y el 75% del crudo de la Cuenca Neuquina, según la propia compañía. Ese peso estructural convierte al sistema en una pieza crítica: cuando la actividad acelera en el upstream, la evacuación deja de ser un dato secundario y pasa a condicionar el ritmo de desarrollo.
La segunda capa es la expansión todavía en obra. Según YPF, VMOS tendrá 437 kilómetros de extensión, una capacidad de hasta 550.000 barriles por día y la posibilidad de ampliarse a 700.000 barriles diarios. La compañía además señala que se prevé completar el proyecto en 2026. En términos operativos, eso implica que la cuenca ya no depende solo de optimizar la red presente: necesita una nueva vía de salida para acompañar una base de actividad que ya marcó un máximo histórico en marzo.
El cuadro de fondo es menos épico y más determinante: Vaca Muerta ya no se explica solo por cuántas etapas de fractura acumula, sino por qué tan rápido puede convertir esa actividad en flujo físico estable. Si el subsuelo sigue empujando más rápido que la infraestructura, el margen de crecimiento quedará atado a una red cada vez más exigida. Si VMOS avanza en tiempo y forma, la cuenca ganará una segunda vía de evacuación y reducirá la dependencia del corredor dominante.
Por
Analizo Vaca Muerta, la infraestructura energética y la eficiencia operativa con una mirada tecnocrática y estructural. Combino métricas de producción, logística y permisos para explicar dónde están las fricciones del sistema y qué rediseños pueden mejorar su rendimiento.
Etiquetas:
Sin Etiquetas
Mejores Noticias
Justo Ahora