Mega termina la primera etapa de su tren en Bahía Blanca y acelera la salida de NGLs de Vaca Muerta
Compañía Mega concluyó la primera etapa de expansión de su tren de fraccionamiento en Bahía Blanca y dejó encaminada una obra clave para destrabar más líquidos asociados al gas natural de Vaca Muerta. El proyecto suma capacidad industrial, apunta a una inauguración formal en junio de 2026 y ordena una expansión mayor que busca ampliar la producción de NGLs y reforzar la salida exportadora desde el polo petroquímico.
Compañía Mega cerró la primera etapa de expansión de su tren de fraccionamiento en Bahía Blanca, una obra que en la práctica ataca uno de los cuellos de botella más sensibles de la cadena de gas no convencional: procesar y sacar más líquidos asociados al gas natural de Vaca Muerta. La señal relevante no es solo la terminación de obras, sino la secuencia industrial que deja preparada para una inauguración formal prevista para junio de 2026.
La compañía viene ejecutando un programa de ampliación más amplio, con una inversión total estimada en US$650 millones. Según el dato publicado por Econojournal, la primera etapa demandó US$250 millones y forma parte de un plan que busca aumentar 50% la producción de líquidos del gas natural. El mismo esquema apunta a que 80% del incremento se dirija a mercados externos, una definición que vuelve a Bahía Blanca un nodo más importante para la monetización de los NGLs del sistema neuquino.
La clave operativa está en la integración de Vaca Muerta con la infraestructura de separación y fraccionamiento del sur bonaerense. En una cadena donde la producción upstream ya empuja fuerte, la capacidad de procesamiento y evacuación de líquidos termina siendo tan decisiva como el pozo. Cuando ese tramo avanza, mejora el margen para capturar valor en butano, propano y otros componentes asociados al gas, y se reduce la presión sobre una logística que suele trabar el crecimiento del sistema.
El proyecto además no termina en esta etapa. El directorio aprobó en enero de 2026 una segunda fase de ampliación en Bahía Blanca, con meta de llevar la capacidad a 7.200 toneladas diarias y con un acuerdo estratégico de suministro con YPF. Esa decisión sugiere que la apuesta no es una mejora marginal, sino una ampliación estructural de la planta para acompañar más volumen desde Vaca Muerta y sostener una salida exportadora más robusta.
Para el mercado, el dato útil es concreto: la expansión ya salió del plano del anuncio y entró en fase de disponibilidad operativa. En proyectos de este tipo, ese pasaje importa porque convierte promesa industrial en capacidad real. Lo que conviene monitorear ahora es si la inauguración de junio se traduce rápido en mayor throughput, y si la segunda fase logra sostener el ritmo de obra sin nuevos cuellos de botella de suministro o integración.
La compañía viene ejecutando un programa de ampliación más amplio, con una inversión total estimada en US$650 millones. Según el dato publicado por Econojournal, la primera etapa demandó US$250 millones y forma parte de un plan que busca aumentar 50% la producción de líquidos del gas natural. El mismo esquema apunta a que 80% del incremento se dirija a mercados externos, una definición que vuelve a Bahía Blanca un nodo más importante para la monetización de los NGLs del sistema neuquino.
La clave operativa está en la integración de Vaca Muerta con la infraestructura de separación y fraccionamiento del sur bonaerense. En una cadena donde la producción upstream ya empuja fuerte, la capacidad de procesamiento y evacuación de líquidos termina siendo tan decisiva como el pozo. Cuando ese tramo avanza, mejora el margen para capturar valor en butano, propano y otros componentes asociados al gas, y se reduce la presión sobre una logística que suele trabar el crecimiento del sistema.
El proyecto además no termina en esta etapa. El directorio aprobó en enero de 2026 una segunda fase de ampliación en Bahía Blanca, con meta de llevar la capacidad a 7.200 toneladas diarias y con un acuerdo estratégico de suministro con YPF. Esa decisión sugiere que la apuesta no es una mejora marginal, sino una ampliación estructural de la planta para acompañar más volumen desde Vaca Muerta y sostener una salida exportadora más robusta.
Para el mercado, el dato útil es concreto: la expansión ya salió del plano del anuncio y entró en fase de disponibilidad operativa. En proyectos de este tipo, ese pasaje importa porque convierte promesa industrial en capacidad real. Lo que conviene monitorear ahora es si la inauguración de junio se traduce rápido en mayor throughput, y si la segunda fase logra sostener el ritmo de obra sin nuevos cuellos de botella de suministro o integración.
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Abordo operaciones de campo, automatización, seguridad y tecnología aplicada con criterio técnico y foco en resultados medibles. Mis notas parten de problemas concretos de ejecución y explican qué herramientas mejoran el desempeño en campo y con qué impacto.
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