TGS lleva al Congreso la urgencia del NGL: sin expansión de Tratayén, el petróleo de Vaca Muerta pierde salida

El CEO Oscar Sardi expuso ante la Comisión de Energía el 3 de agosto que el gasoducto que alimenta Tratayén opera al 50% de su capacidad de transporte y que el sistema integrado de USD 3.000 millones —poliducto de 573 km y planta fraccionadora en Bahía Blanca— es una condición técnica, no una aspiración: sin él, el gas asociado al petróleo de Vaca Muerta no tiene salida y la producción no convencional enfrenta un límite duro.
Image Preview (Placeholder)

El 3 de agosto de 2026, el CEO de Transportadora de Gas del Sur (TGS), Oscar Sardi, presentó ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados el estado técnico y financiero del Proyecto NGL: un sistema integrado que supera los USD 3.000 millones para extraer, transportar y fraccionar los líquidos del gas de Vaca Muerta —propano, butano y nafta— con destino a exportación por el puerto de Bahía Blanca.

El argumento técnico central no fue el volumen de inversión sino el estado del sistema de transporte y acondicionamiento. El gasoducto que alimenta Tratayén tiene una capacidad de 60 millones de m³ por día, de los cuales se transportan hoy 30 millones, según la exposición reportada por Enernews. Esa utilización del 50% de la capacidad del gasoducto no es holgura operativa: el flujo crecerá a medida que avance la producción no convencional, y sin infraestructura de extracción de líquidos que absorba ese diferencial, el gas asociado al petróleo —que no puede ser venteado— convierte el cuello de botella midstream en un límite duro para el upstream.

La Decisión Final de Inversión (FID) del proyecto fue aprobada por el directorio de TGS en junio de 2026, con compromisos de suministro que cubren más del 80% de la capacidad: YPF como cargadora mayoritaria junto a Pluspetrol y Chevron. La presentación ante el Congreso ocurrió dos meses después del FID, lo que indica que TGS busca anclar el respaldo regulatorio e institucional para la fase de ejecución: permisos, acceso a terrenos y eventual encuadre bajo el RIGI para la planta de fraccionamiento en el polo petroquímico de Bahía Blanca.

El sistema integrado comprende tres eslabones: la expansión de Tratayén en Neuquén —cuya capacidad de acondicionamiento creció de 5 a 28 millones de m³/día desde su puesta en marcha y requiere una segunda expansión de mayor envergadura—, un poliducto de 573 kilómetros hacia Bahía Blanca y una planta de fraccionamiento que separa los líquidos para exportación. Las exportaciones proyectadas alcanzan 3 millones de toneladas anuales de propano, butano y nafta, con ingresos estimados en USD 1.200 millones por año.

Veredicto técnico: El avance es real. El FID está aprobado, los contratos de suministro están firmados y la métrica operativa confirma la presión técnica descripta por TGS. El riesgo no es la validez del anuncio sino el plazo de ejecución: una obra de esta escala —greenfield en etapas, con dependencias portuarias y regulatorias— tiene margen de deslizamiento. Lo que convierte el proyecto en más que un anuncio no es la presentación ante el Congreso sino que la decisión de inversión ya ocurrió.

Señales a monitorear: aprobación RIGI para la planta fraccionadora en Bahía Blanca; inicio de construcción en Tratayén; permisos de tendido del poliducto; y actualizaciones de capacidad en la planta publicadas por TGS o ENARGAS.

Foto de perfil del autor
Por
Cubro innovación, digitalización e infraestructura tecnológica con una lógica de validación empírica. Distingo avances reales de anuncios inflados al contrastar promesas con métricas verificables, desempeño técnico y evidencia de implementación.
Etiquetas:
Sin Etiquetas
Imagen de perfil
placehoder publicity
placehoder publicity