ADNOC y Eni consolidan el upstream de Argentina LNG: capital soberano árabe y europeo avanzan hacia la FID de US$20.000 millones
Las compraventas firmadas el 29 de junio de 2026 otorgaron a XRG —brazo global de ADNOC— y a Eni el 32% cada uno en los bloques Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas, con YPF como operador al 36%. En paralelo, YPF presentó ante la autoridad ambiental de Neuquén la licencia para perforar 12 pozos piloto horizontales por US$160,9 millones en Meseta Buena Esperanza I. Argentina LNG dejó la etapa contractual y entró en ejecución, con la Decisión Final de Inversión en el horizonte del segundo semestre de 2026.
El 29 de junio de 2026, los contratos de compraventa (SPAs) entre YPF, Eni y XRG convirtieron en propiedad real lo que en febrero era solo un Joint Development Agreement: las dos compañías adquirieron cada una el 32% en tres bloques no convencionales de la cuenca Neuquina vinculados a Argentina LNG —Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas—, dejando a YPF como operador con el 36% restante. La transacción sigue sujeta a aprobaciones regulatorias, pero la estructura accionaria ya está definida.
Para XRG, filial de ADNOC —la compañía nacional de petróleo de Abu Dabi—, la entrada a Vaca Muerta marca un hito estratégico: su primera posición upstream en un yacimiento no convencional a esta escala. El fondo soberano árabe ya tenía posiciones en Estados Unidos, Azerbaiyán, Turkmenistán y Mozambique, pero el no convencional profundo en América del Sur representa un salto cualitativo en su cartera global. Para Eni, en cambio, la posición consolida su presencia en Argentina y ancla su acceso a gas con bajo costo de producción para un mercado europeo que sigue reestructurando su abastecimiento energético tras la ruptura con Rusia.
Los tres bloques alimentarán dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) de 6 millones de toneladas anuales (MTPA) cada una —capacidad exportable total de 12 MTPA— dentro de un proyecto valuado en US$20.000 millones, con primera producción comercial proyectada para 2030 y la segunda unidad en 2031. El consorcio reemplazó a Shell, cuyo acuerdo fue rescindido cuando Eni y XRG formalizaron el JDA vinculante el 12 de febrero de 2026.
La señal operativa más concreta llegó el 27 de julio, cuando YPF presentó ante la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén la solicitud de licencia ambiental para el piloto del bloque Meseta Buena Esperanza I: 12 pozos horizontales distribuidos en cinco plataformas, con 2.000 metros de ramas laterales y 33 etapas de fractura hidráulica cada uno, espaciados 300 metros entre sí. La inversión del piloto asciende a US$160,9 millones e incluye ductos, instalaciones de tratamiento de gas e infraestructura de conexión hacia las unidades FLNG en la costa de Río Negro.
Argentina LNG definirá en los próximos seis meses si la suma de capital soberano árabe, un supermajor europeo y la operación de YPF es suficiente para ejecutar el mayor proyecto de exportación de gas de la historia argentina. Los escenarios a monitorear son la aprobación de la licencia ambiental en Neuquén, el timing de la FID formal y la capacidad del consorcio para absorber el costo de capital en un entorno de tasas elevadas y volatilidad del precio del GNL en los mercados spot globales. Si la FID llega antes de diciembre, Argentina ingresa a una categoría exportadora que solo unos pocos países del hemisferio sur han alcanzado.
Para XRG, filial de ADNOC —la compañía nacional de petróleo de Abu Dabi—, la entrada a Vaca Muerta marca un hito estratégico: su primera posición upstream en un yacimiento no convencional a esta escala. El fondo soberano árabe ya tenía posiciones en Estados Unidos, Azerbaiyán, Turkmenistán y Mozambique, pero el no convencional profundo en América del Sur representa un salto cualitativo en su cartera global. Para Eni, en cambio, la posición consolida su presencia en Argentina y ancla su acceso a gas con bajo costo de producción para un mercado europeo que sigue reestructurando su abastecimiento energético tras la ruptura con Rusia.
Los tres bloques alimentarán dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) de 6 millones de toneladas anuales (MTPA) cada una —capacidad exportable total de 12 MTPA— dentro de un proyecto valuado en US$20.000 millones, con primera producción comercial proyectada para 2030 y la segunda unidad en 2031. El consorcio reemplazó a Shell, cuyo acuerdo fue rescindido cuando Eni y XRG formalizaron el JDA vinculante el 12 de febrero de 2026.
La señal operativa más concreta llegó el 27 de julio, cuando YPF presentó ante la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén la solicitud de licencia ambiental para el piloto del bloque Meseta Buena Esperanza I: 12 pozos horizontales distribuidos en cinco plataformas, con 2.000 metros de ramas laterales y 33 etapas de fractura hidráulica cada uno, espaciados 300 metros entre sí. La inversión del piloto asciende a US$160,9 millones e incluye ductos, instalaciones de tratamiento de gas e infraestructura de conexión hacia las unidades FLNG en la costa de Río Negro.
Argentina LNG definirá en los próximos seis meses si la suma de capital soberano árabe, un supermajor europeo y la operación de YPF es suficiente para ejecutar el mayor proyecto de exportación de gas de la historia argentina. Los escenarios a monitorear son la aprobación de la licencia ambiental en Neuquén, el timing de la FID formal y la capacidad del consorcio para absorber el costo de capital en un entorno de tasas elevadas y volatilidad del precio del GNL en los mercados spot globales. Si la FID llega antes de diciembre, Argentina ingresa a una categoría exportadora que solo unos pocos países del hemisferio sur han alcanzado.
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Analizo energía, precios y política sectorial como parte de un tablero geopolítico más amplio. Conecto movimientos internacionales, alianzas, regulación y recursos estratégicos para explicar cómo la energía redefine poder, inversión y posicionamiento regional.
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