Tecpetrol ordena desde adentro la logística para escalar Los Toldos II Este
Entre el 6 y el 17 de abril de 2026, Tecpetrol dejó una señal operativa clara en Vaca Muerta: mientras EFiS consolidó un esquema interno de operación y mantenimiento, Los Toldos II Este avanzó con tres rigs, 12 pozos operativos y una meta de 35.000 barriles diarios para el cierre del primer trimestre de 2027.
Tecpetrol está reordenando una parte sensible de su ejecución en la Cuenca Neuquina: la coordinación diaria entre operación, mantenimiento, cuadrillas, inventarios y servicios de campo. Ese movimiento se volvió más visible en abril de 2026, cuando la compañía mostró por un lado la consolidación de EFiS como brazo interno de operación y mantenimiento y, por otro, la escala que empieza a tomar Los Toldos II Este.
El dato más concreto de ese cambio es institucional antes que geológico. Según Tecpetrol, EFiS ya opera bajo un modelo único para Fortín de Piedra, Los Toldos II Este, I Norte, Los Bastos, Puesto Parada y Agua Salada. La transición se cerró sin interrupciones el 1 de febrero de 2025, después de una etapa con contratista externo, y obligó a reorganizar a más de 230 empleados, además de contratos, herramientas e inventarios. En un desarrollo no convencional, ese tipo de traspaso importa porque reduce la fricción entre áreas que suelen moverse con ritmos distintos.
La apuesta tiene lógica productiva. Tecpetrol explica que EFiS integra los servicios de campo bajo un solo modelo alineado con las necesidades del operador y que ya sigue el desempeño de cada cuadrilla con métricas mensuales. Traducido a operación, eso significa acortar tiempos de respuesta, ordenar prioridades y sacar intermediaciones en tareas donde una demora corta puede terminar costando caro.
Ese aprendizaje aparece justo cuando Los Toldos II Este entra en una fase de mayor exigencia. El proyecto cubre 78 kilómetros cuadrados, se encuentra en construcción con alrededor de 30% de avance, arrancó la perforación en enero y hoy trabaja con tres equipos activos. Tecpetrol afirma que ya tiene 12 pozos operativos, que el desarrollo completo rondará los 400 pozos y que la meta es llegar a 35.000 barriles diarios al cierre del primer trimestre de 2027 para luego escalar a 70.000 barriles diarios en julio de ese mismo año.
A esa escala, la logística deja de ser un soporte y pasa a ser parte del resultado. Fortín de Piedra funciona como referencia de esa curva de aprendizaje: allí la arena llega desde Entre Ríos y Chubut hasta un centro de distribución ubicado a un máximo de 15 kilómetros de los pozos, en los picos de actividad se mueven unas 20.000 toneladas y cada fractura demanda aproximadamente 1.500 metros cúbicos de agua. A eso se suman los skidding rigs, que reducen hasta 80% el tiempo de traslado entre pozos.
La lectura operativa es directa. Si Tecpetrol busca que Los Toldos II Este gane escala sin multiplicar desvíos, necesita que mantenimiento, abastecimiento, movimiento de equipos y secuencia de pads funcionen como una sola cadena de decisión. El valor de internalizar la coordinación no está en cambiar organigramas, sino en bajar horas muertas, reasignaciones improvisadas y sobrecostos de espera cuando el proyecto entra en velocidad.
También hay una señal sobre la red de proveedores. En Añelo, la segunda edición de Tecpetrol Conecta reunió a 10 empresas y más de 50 técnicos, con 10 pymes locales frente a 6 en la primera edición. Para un desarrollo que quiere crecer sobre varios frentes al mismo tiempo, esa densificación de la cadena regional importa tanto como la perforación: sin oferta local capaz de responder, la logística se vuelve un cuello de botella antes de que aparezcan los límites del reservorio.
La conclusión es menos épica que práctica. Tecpetrol no solo está invirtiendo en pozos e instalaciones; está tratando de comprar gobernabilidad operativa para sostener el ritmo de Los Toldos II Este. En Vaca Muerta, esa diferencia suele definir cuánto del crecimiento prometido llega efectivamente a producción y cuánto se pierde en la fricción cotidiana de la ejecución.
El dato más concreto de ese cambio es institucional antes que geológico. Según Tecpetrol, EFiS ya opera bajo un modelo único para Fortín de Piedra, Los Toldos II Este, I Norte, Los Bastos, Puesto Parada y Agua Salada. La transición se cerró sin interrupciones el 1 de febrero de 2025, después de una etapa con contratista externo, y obligó a reorganizar a más de 230 empleados, además de contratos, herramientas e inventarios. En un desarrollo no convencional, ese tipo de traspaso importa porque reduce la fricción entre áreas que suelen moverse con ritmos distintos.
La apuesta tiene lógica productiva. Tecpetrol explica que EFiS integra los servicios de campo bajo un solo modelo alineado con las necesidades del operador y que ya sigue el desempeño de cada cuadrilla con métricas mensuales. Traducido a operación, eso significa acortar tiempos de respuesta, ordenar prioridades y sacar intermediaciones en tareas donde una demora corta puede terminar costando caro.
Ese aprendizaje aparece justo cuando Los Toldos II Este entra en una fase de mayor exigencia. El proyecto cubre 78 kilómetros cuadrados, se encuentra en construcción con alrededor de 30% de avance, arrancó la perforación en enero y hoy trabaja con tres equipos activos. Tecpetrol afirma que ya tiene 12 pozos operativos, que el desarrollo completo rondará los 400 pozos y que la meta es llegar a 35.000 barriles diarios al cierre del primer trimestre de 2027 para luego escalar a 70.000 barriles diarios en julio de ese mismo año.
A esa escala, la logística deja de ser un soporte y pasa a ser parte del resultado. Fortín de Piedra funciona como referencia de esa curva de aprendizaje: allí la arena llega desde Entre Ríos y Chubut hasta un centro de distribución ubicado a un máximo de 15 kilómetros de los pozos, en los picos de actividad se mueven unas 20.000 toneladas y cada fractura demanda aproximadamente 1.500 metros cúbicos de agua. A eso se suman los skidding rigs, que reducen hasta 80% el tiempo de traslado entre pozos.
La lectura operativa es directa. Si Tecpetrol busca que Los Toldos II Este gane escala sin multiplicar desvíos, necesita que mantenimiento, abastecimiento, movimiento de equipos y secuencia de pads funcionen como una sola cadena de decisión. El valor de internalizar la coordinación no está en cambiar organigramas, sino en bajar horas muertas, reasignaciones improvisadas y sobrecostos de espera cuando el proyecto entra en velocidad.
También hay una señal sobre la red de proveedores. En Añelo, la segunda edición de Tecpetrol Conecta reunió a 10 empresas y más de 50 técnicos, con 10 pymes locales frente a 6 en la primera edición. Para un desarrollo que quiere crecer sobre varios frentes al mismo tiempo, esa densificación de la cadena regional importa tanto como la perforación: sin oferta local capaz de responder, la logística se vuelve un cuello de botella antes de que aparezcan los límites del reservorio.
La conclusión es menos épica que práctica. Tecpetrol no solo está invirtiendo en pozos e instalaciones; está tratando de comprar gobernabilidad operativa para sostener el ritmo de Los Toldos II Este. En Vaca Muerta, esa diferencia suele definir cuánto del crecimiento prometido llega efectivamente a producción y cuánto se pierde en la fricción cotidiana de la ejecución.
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Analizo Vaca Muerta, la infraestructura energética y la eficiencia operativa con una mirada tecnocrática y estructural. Combino métricas de producción, logística y permisos para explicar dónde están las fricciones del sistema y qué rediseños pueden mejorar su rendimiento.
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