El VMOS supera el 65% de avance y encadena los hitos operativos que definen el año exportador de Vaca Muerta
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur completó más del 65% de su construcción en junio de 2026 y mantiene un cronograma preciso: arranque de Fase 1 en el tercer trimestre con 180.000-190.000 barriles diarios y primera exportación marítima desde Punta Colorada en diciembre. Con 437 kilómetros de ducto, US$3.000 millones de inversión y terminal diseñada para buques VLCC, el VMOS es la variable de infraestructura que determina si la cuenca puede sostener el volumen exportador que sus reservas justifican.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) superó el 65% de avance constructivo en junio de 2026, según confirmó LM Neuquén, y encadena un cronograma de hitos que determinará la capacidad de evacuación de la cuenca neuquina para el segundo semestre del año.
La Fase 1 prevé iniciar operaciones en el tercer trimestre de 2026 con una capacidad inicial de entre 180.000 y 190.000 barriles por día, mientras que la primera exportación marítima desde la terminal de Punta Colorada está proyectada para diciembre de 2026, cuando al menos dos tanques de almacenamiento y la monoboya de carga estarán operativos. Esta secuencia no es un dato secundario: define si el incremento de producción que viene ejecutando la cuenca desde 2024 puede traducirse en flujo exportador sostenido o queda nuevamente absorbido por el cuello de botella logístico.
El trazado cubre 437 kilómetros entre Allen (Río Negro) y Punta Colorada en el Golfo San Matías, con una terminal diseñada para buques VLCC (Very Large Crude Carriers), la escala mínima necesaria para competir en rutas de exportación de largo alcance. La capacidad máxima del sistema asciende a 550.000 barriles por día, con una expansión potencial hasta 700.000 b/d según la demanda exportadora, cifra que redefiniría estructuralmente el techo de evacuación de la cuenca.
La arquitectura financiera del proyecto refleja la magnitud del compromiso: US$3.000 millones de inversión total, respaldados por un crédito sindicado de US$2.000 millones liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander. El régimen RIGI de incentivos a grandes inversiones enmarca el proyecto, operado por YPF e integrado por un consorcio de ocho empresas: Vista, PAE, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol.
La convergencia de estos factores —avance físico superior al 65%, estructura financiera cerrada, consorcio operador consolidado y cronograma de hitos explícito— reduce materialmente el riesgo de ejecución que afectó a proyectos de infraestructura anteriores en la cuenca. La fricción que subsiste es de naturaleza operativa: la sincronización entre el ingreso del ducto y la capacidad de los yacimientos de mantener producción estable a esos caudales durante el período de rampa.
A mediano plazo, el VMOS no es solamente un proyecto de evacuación: es la infraestructura que habilita el salto de escala exportadora que Vaca Muerta requiere para sostener su posición en mercados de largo plazo. Las decisiones de inversión en perforación que se tomen en 2026 y 2027 responderán, en parte, a si el ducto entrega la capacidad prometida en los plazos comprometidos.
La Fase 1 prevé iniciar operaciones en el tercer trimestre de 2026 con una capacidad inicial de entre 180.000 y 190.000 barriles por día, mientras que la primera exportación marítima desde la terminal de Punta Colorada está proyectada para diciembre de 2026, cuando al menos dos tanques de almacenamiento y la monoboya de carga estarán operativos. Esta secuencia no es un dato secundario: define si el incremento de producción que viene ejecutando la cuenca desde 2024 puede traducirse en flujo exportador sostenido o queda nuevamente absorbido por el cuello de botella logístico.
El trazado cubre 437 kilómetros entre Allen (Río Negro) y Punta Colorada en el Golfo San Matías, con una terminal diseñada para buques VLCC (Very Large Crude Carriers), la escala mínima necesaria para competir en rutas de exportación de largo alcance. La capacidad máxima del sistema asciende a 550.000 barriles por día, con una expansión potencial hasta 700.000 b/d según la demanda exportadora, cifra que redefiniría estructuralmente el techo de evacuación de la cuenca.
La arquitectura financiera del proyecto refleja la magnitud del compromiso: US$3.000 millones de inversión total, respaldados por un crédito sindicado de US$2.000 millones liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander. El régimen RIGI de incentivos a grandes inversiones enmarca el proyecto, operado por YPF e integrado por un consorcio de ocho empresas: Vista, PAE, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol.
La convergencia de estos factores —avance físico superior al 65%, estructura financiera cerrada, consorcio operador consolidado y cronograma de hitos explícito— reduce materialmente el riesgo de ejecución que afectó a proyectos de infraestructura anteriores en la cuenca. La fricción que subsiste es de naturaleza operativa: la sincronización entre el ingreso del ducto y la capacidad de los yacimientos de mantener producción estable a esos caudales durante el período de rampa.
A mediano plazo, el VMOS no es solamente un proyecto de evacuación: es la infraestructura que habilita el salto de escala exportadora que Vaca Muerta requiere para sostener su posición en mercados de largo plazo. Las decisiones de inversión en perforación que se tomen en 2026 y 2027 responderán, en parte, a si el ducto entrega la capacidad prometida en los plazos comprometidos.
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Analizo Vaca Muerta, la infraestructura energética y la eficiencia operativa con una mirada tecnocrática y estructural. Combino métricas de producción, logística y permisos para explicar dónde están las fricciones del sistema y qué rediseños pueden mejorar su rendimiento.
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