El sector petrolero renegocia convenios sin ultraactividad mientras el 16% de sus pymes ya recortó personal

La extinción del régimen de ultraactividad, formalizada por Capital Humano en junio de 2026, obliga al sector energético a renegociar paritarias sin piso salarial automático en el peor contexto de empleo pyme desde 2020: el GAPP reportó que el 16% de las empresas proveedoras despidió personal, el 44% frenó contrataciones y el 38% opera bajo el 75% de capacidad instalada, mientras Halliburton Argentina ya impuso un recorte unilateral del 23% en contratos con proveedoras pymes en Neuquén.
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La extinción del régimen de ultraactividad llegó al sector petrolero en el peor momento posible para su cadena proveedora.

El 11 de junio de 2026, Capital Humano convocó la renegociación formal de 446 convenios colectivos cuya vigencia automática quedó extinta por el artículo 137 de la Ley de Modernización Laboral. Entre esos convenios, los del sector hidrocarbonífero son históricamente los de mayor costo salarial del país. Sin ultraactividad, cada empresa negocia desde cero.

El GAPP publicó el 7 de agosto de 2026 los datos de impacto en la cadena proveedora. Los números son contundentes: el 16% de las pymes del sector petrolero redujo personal desde enero de 2026. El 44% frenó contrataciones. El 38% operó por debajo del 75% de su capacidad instalada. No es contracción marginal: es la peor marca sectorial desde 2020.

La presión viene de dos lados simultáneamente. Por arriba, las operadoras internacionales ajustaron contratos sin negociación previa. Halliburton Argentina impuso el 7 de agosto un recorte unilateral del 23% en contratos vigentes con sus proveedoras pymes en Neuquén, con siete días de plazo y sin negociación. Sin mediación, sin arbitraje, sin reciprocidad.

Por abajo, la extinción de la ultraactividad obliga a esas mismas pymes a negociar salarios en un contexto donde no tienen poder de demanda interna que lo justifique. Una empresa que opera al 65% de capacidad y absorbió un recorte del 23% en ingresos no negocia desde una posición de fortaleza.

El Consejo Federal del Trabajo sesionó el 10 de agosto de 2026 en el contexto de esta agenda. Ningún piso salarial emergente del sector energético ha sido homologado todavía.

Estructura de costos bajo presión doble

La ultraactividad tenía un efecto colchón: los convenios vencidos mantenían vigencia mientras se renegociaban, lo que limitaba la presión sobre costos laborales en períodos de contracción. Sin ese mecanismo, una empresa que hoy opera por debajo del 75% de su capacidad enfrenta simultáneamente la pérdida de ingresos por contratos recortados y la necesidad de acordar nuevas escalas salariales sin período de transición.

Para las operadoras, la situación es ambivalente. La extinción de la ultraactividad abre la posibilidad de renegociar convenios con cláusulas de productividad que hoy no existen. Pero en un contexto de capacidad ociosa, esa potencial ganancia productiva no se materializa si la cadena proveedora se fragmenta antes de que la actividad se recupere.

Señales a monitorear

El indicador crítico para las próximas semanas es la velocidad de homologación de los nuevos convenios del sector energético. Un acuerdo con cláusulas de productividad sería señal positiva para la estructura de costos de largo plazo. Un acuerdo sin ellas, o una mesa rota, profundizaría la contracción del empleo en la cadena proveedora antes de fin de año.

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Analizo energía desde la disciplina del capital, los costos y la creación de valor. Me apoyo en ratios, spreads, contratos y comparaciones financieras para mostrar qué decisiones destruyen rentabilidad y cuáles fortalecen la posición económica de un proyecto.
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