Bioetanol de maíz: mínimo 8,35% menor que el de caña y una nueva levadura
El bioetanol de maíz argentino suma una opción para mejorar su rendimiento industrial en un segmento cuyo precio mínimo fijado para septiembre de 2026 es 8,35% inferior al del elaborado con caña. La autorización comercial de la levadura Evolve Evergreen, publicada el 14 de septiembre de 2026, habilita una herramienta productiva cuyo posible ahorro por litro todavía no está cuantificado en las fuentes oficiales.
- Maíz: mínimo de $982,976 por litro para septiembre de 2026.
- Caña: $1.072,497 por litro; la diferencia es de $89,521.
- La prima de la caña sobre el maíz equivale al 9,11%, según cálculo propio.
- El plazo máximo de pago es de 30 días corridos desde la factura.
Los valores corresponden a la Resolución 219/2026 de la Secretaría de Energía, publicada el 1 de septiembre, para el bioetanol destinado a la mezcla obligatoria con nafta. Rigen hasta que otro precio los reemplace. El 8,35% utiliza el valor de caña como denominador; el 9,11%, el de maíz. Esa diferencia entre porcentajes responde a la base de comparación.
La brecha mide mínimos regulados. No permite concluir que producir con maíz cueste 8,35% menos ni estimar márgenes por planta. Energía fundamentó la fijación excepcional en la necesidad de atender posibles distorsiones sobre el combustible fósil en surtidor. Además, esos precios preceden a la autorización de la levadura: no constituyen un resultado observado de su adopción.
La Resolución 171/2026 de Agricultura autorizó a SAF Argentina a comercializar Saccharomyces cerevisiae Evolve Evergreen para optimizar la producción de bioetanol mediante fermentación de biomasa basada en almidones. El comunicado de Agricultura identifica al maíz como destino y sostiene que la levadura puede superar el rendimiento industrial estándar. No informa un porcentaje de mejora ni un ahorro en pesos por litro.
Según el comunicado de Agricultura, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) concluyó que, para el uso industrial previsto, no implica un riesgo adicional para el agroecosistema frente a su contraparte no modificada. Esa conclusión de bioseguridad no demuestra rentabilidad.
Como criterio técnico para evaluar su viabilidad, una planta necesitaría comparar litros obtenidos por tonelada de maíz, consumo térmico y eléctrico por litro, dosis y precio de la levadura. Una mejora de rendimiento resultaría económicamente útil si el beneficio medido supera los costos adicionales de adopción. La autorización por sí sola no prueba ese balance.
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