El Decreto 405/2026 empuja al 1 de julio el ajuste fiscal acumulado en combustibles: el Brent cayó 17%, el surtidor apenas 1,6%

El Gobierno postergó por tercera vez el ajuste impositivo acumulado sobre nafta y gasoil desde 2024: el Decreto 405/2026 mueve el cronograma fiscal al 1 de julio. Con el Brent cediendo 17% desde los máximos de abril, la ventana existe. Pero el gasoil argentino ya cotiza 6% por encima del promedio mundial y la nafta bajó apenas 1,6% pese al desplome del crudo.
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El Decreto 405/2026, publicado en el Boletín Oficial el 1 de junio de 2026, extendió el diferimiento del cronograma impositivo sobre combustibles líquidos. Los ajustes acumulados del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y la tasa de dióxido de carbono (IDC), suspendidos desde 2024, vencen ahora el 1 de julio.

El ajuste diferido tiene escala. La Ley 23.966 fija el ICL en USD 0,398 por litro para nafta sin plomo y la tasa de CO₂ en USD 0,637 por litro. El ajuste trimestral al IPC que debió acumularse desde 2024 no fue trasladado. El pasivo represado crece con cada prórroga.

El crudo cedió. El surtidor, casi no. Entre el 12 de mayo y el 12 de junio de 2026, el Brent retrocedió 17,38%: de un pico superior a USD 120 por barril en abril hasta USD 87,27, según TradingEconomics. En ese mismo período, la nafta súper bajó de ARS 2.104,32 a ARS 2.070,29 por litro, un ajuste de apenas 1,6%, conforme a los datos de Global Petrol Prices al 8 de junio. La transmisión del precio internacional al surtidor fue asimétrica.

El gasoil sale caro en términos globales. En junio de 2026, el gasoil promedia ARS 2.279,71 por litro (USD 1,60), según la misma fuente. El benchmark mundial es USD 1,51 por litro. Argentina cotiza 6% por encima del promedio internacional, una estructura de costos que presiona logística, transporte y agroindustria.

La ventana de julio es estrecha. La caída del Brent amortigua el impacto cuando el ajuste fiscal se active el 1 de julio. Pero el diferencial entre la baja del crudo y la rigidez del precio doméstico ya muestra que el traslado no es automático ni simétrico. Si el Brent recupera terreno antes del 1 de julio, el margen de absorción se achica.

Advertencia estructural. La suspensión del ajuste trimestral al IPC desde 2024 acumula un rezago impositivo que, una vez liberado, no puede absorberse sin impacto en el precio final. El diferimiento compra tiempo político, no elimina el pasivo fiscal. La política de postergaciones sucesivas incrementa el riesgo de un ajuste concentrado y abrupto.

Señales a monitorear: precio del Brent en la semana previa al 1 de julio; cotización del dólar oficial y tipo de cambio implícito; posible nueva prórroga del decreto; y evolución del precio de nafta y gasoil en la segunda quincena de junio.
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Analizo energía desde la disciplina del capital, los costos y la creación de valor. Me apoyo en ratios, spreads, contratos y comparaciones financieras para mostrar qué decisiones destruyen rentabilidad y cuáles fortalecen la posición económica de un proyecto.
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